Déjame reposar la cabeza

Hace tiempo no escribo en esta extensión de mí casi mutilada. No ha sido por falta de deseos, mucho menos por energías. Mi excusa es el tiempo. He estado pensando hace varios días contarles cómo me va en un «nuevo lugar» que mucho me trae de vuelta de cabezas. Mientras tanto, como hoy 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía, les comparto de mi proyecto Ramé, un poema.

Déjame reposar la cabeza

Las distancias, la lluvia, los cigarrillos, el blúmer, el lapicero, la carterita. Decidimos despojarnos de todo. Hasta del viento leve, el resplandor leve, la caricia leve. Mi memoria hace un recorrido en zigzag. Ahora hay penumbras, o más bien, hubo penumbras. Recuerdo atravesar el jardín, esas distancias equidistantes, tormentosas. Empezamos tú y yo, pero casi siempre eran tres.

Déjame reposar la cabeza. Las distancias… los cigarrillos, el blúmer.

Menstrúo. Menstruamos y todo sigue pálido.

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