De sentir a ser un hombre hay una línea muy fina que nada tiene que ver con gestos, poses o ropa. Ser un hombre para Ross es más que eso.

Siento que lo que le debo, tal vez, es la admiración de anteponerse a la homofobia de una ciudad que fue viéndolo como un enfermo mental, como el maricón que salió del clóset y avergonzó a sus dos hijas, como el tipo que entra y sale de su casa con personas diferentes y el viejo que vive con dos hombres de más.

Los exorcismos absurdos de un evangelio marchito

Les emperadorxs de la “verdad divina” les roban, domingo tras domingo, la libertad de ser genuines y de experimentar los beneficios de una iglesia que sana, incluye, abraza. Les condenan, por el contrario, a vivir sometides a un evangelio marchito a las sombras de una religión.

Ser mujer negra y lesbiana, con toda la carga que esto conlleva, es difícil, porque nuestra sociedad patriarcal, racista y lesbofóbica no nos perdona ser quienes somos.

Roly/Rita: la “abuela de los gays” en Ciego de Ávila

No hay una manera exacta de llamarle, lo mismo le dicen Roly cuando se trasviste que Rita cuando toma su café diario. “El punto es que a mí no me importan los nombres, lo que de verdad me llena es que me conozcan y poder contar mis vivencias tanto artísticas como personales”.

Esta web funciona gracias a WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: