La Adivina de Endor: motivos para un diálogo

Por Rudiel Paneque Santiesteban

Cuba es un país con muchas tradiciones y expresiones diversas; como dijo Fernando Ortiz «un ajiaco cultural». En esa manifestación de diversidad es notoria la pluralidad religiosa. Aunque las religiones más populares son las religiones cubanas de matriz africana y el cristianismo, hay que reconocer otras que también convergen en esta, nuestra nación. Asimismo, de diversidad hablando, cada una de ellas tiene diferentes prácticas y maneras de expresar la fe.

En tal sentido uno de los principales conflictos tiene que ver con la práctica de algunas tradiciones cristianas que por lo general desvalorizan, vilipendian o descalifican a las otras religiones, e incluso a las expresiones cristianas que practican una teología diferente; creando un clima de intolerancia, irrespeto y violencia. Por tal motivo es importante encontrar fundamentos y sentidos que contribuyan al diálogo y respondan a las posturas radicales, conservadoras y de fundamentalismos que a menudo se expresan por grupos religiosos.

1 Samuel 28, 3 – 25

Para leer este texto se sugiere, entre otras claves de lectura, la perspectiva de género en la relación con los personajes de la historia, teniendo en cuenta que la Biblia fue escrita en un contexto patriarcal, dónde las mujeres tenían valor en relación con los hombres. Por ello los escritores bíblicos y la tradición interpretativa han dado un tratamiento diferenciado a las mujeres en la Biblia, privilegiando a los hombres. En muchas ocasiones se omite su liderazgo o importancia, al referirse a ellas con el nombre del lugar donde viven, del oficio o condición social, en relación con algún personaje masculino, entre otros. Tal es el caso de la conocida “Adivina de Endor”, descrito en el texto que nos ocupa.

Así mismo es oportuno conocer la autoría de este libro, pues ha suscitado muchos debates y es útil para comprender también esta perícopa. Algunos inicialmente pensaron que Samuel, el profeta, había escrito estos libros, luego aparecieron otros posibles autores hasta que en el siglo XX surge una teoría de mayor consenso actualmente, la llamada Obra Histórica Deuteronomista[1]. Esta hipótesis, plantea que el Deuteronomio es la clave interpretativa de los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes. Que, a su vez, no es autoría de una ni dos personas, sino de una escuela, quienes editaron estas obras en diferentes momentos de la Historia de Israel. (Sicre, 2013. p193 – 209).

José Luis Sicre comenta al respecto: “Quizá algunos de estos discursos ya estuviesen redactados con anterioridad. Pero ellos lo retocaron para inculcar su lucha contra la Idolatría y el servicio exclusivo de Dios.”[2] Sicre, en este comentario no solo habla de la teoría de los escritos, que se piensa, culminó su edición en el período exílico sobre los años 587 – 538 a.C, sino que también hace un aporte relevante como clave de lectura para este análisis del capítulo 28 de 1 Samuel: “Un solo Dios, un único lugar de adoración”. A partir de esta clave de lectura sospechemos cada vez que se legitime a “JAHVE” como el Señor y único Dios.

Los vv. 1 y 2explican que David (1040 – 966 a. C) se pasa a las tropas filisteas como refugiado político, después de que Saúl lo intenta matar, y el Rey Aquís le nombra su guardia personal. Este hecho es trascendental, pues David siempre es valorado y exaltado por los escritores, recordemos el conocido episodio de David y Goliat (1 Samuel 17) donde se engrandece la figura de David al enfrentar y matar a Goliat, mientras Saúl queda en un segundo plano. También es importante para el imaginario de Saúl, que sabe que David es el nuevo “ungido” y por tanto Dios está a su lado.

Una vez comentados estos apuntes necesarios, les invito a entrarnos en el texto en cuestión.

La perícopa:

La muerte de Samuel fue otro hecho importante en los últimos tiempos del reinado de Saúl, esta perícopa inicia recordando este hecho y el sufrimiento de todo Israel por tal acontecimiento. En contraposición y en consonancia con lo descrito en el libro de Deuteronomio (18, 10-12), explica que: Saúl expulsó de todo el país a los nigromantes[3] y adivinos. Tales prácticas eran prohibidas, según el Deuteronomio, y retomadas en este libro describiendo el castigo que vivieron los habitantes de Israel que mantenían dichas habilidades religiosas: el destierro. Se sospecha que en la disputa entre estas dos prácticas (el profetismo y la adivinación) se legitima el profetismo como espacio oficial, minimizando las demás religiones populares. Recordemos a Sicre, cuando sugiere que los editores de estos libros, enfatizaron en la prohibición de las prácticas mencionadas. Por tanto, es evidente, que las relaciones de poder, también están mediando las relaciones religiosas y quienes tienen el poder, legitiman su proyecto, en detrimento de los demás, aunque gocen de popularidad.

El relato continúa explicando la situación en que se encontraba el ejército de los filisteos y el de Israel. Los filisteos acamparon en el norte de Israel en el monte llamado Sunem[4], estos desafían a Saúl y su ejército, que está acampado al sur de Sunén, en el monte de Gelboé. El autor pone varias veces en conflicto a Saúl ante los filisteos y también en situación de vulnerabilidad debido al miedo que Saúl mostraba por este ejército. De cierta manera tenía razón para temer, ya Samuel le había dicho que el Espíritu de Yahvé se había apartado de él (1 Samuel 16, 14); que había escogido a otro Rey, David (1 Samuel 16, 13), por otra parte el territorio por el que se enfrentaría a los filisteos era la llanura de Yesrael, un extenso valle que separa el centro del norte de Israel; que significaba el fracaso del intento de unidad nacional que Saúl promovió. Otro tema importante es el económico, la tierra era muy fértil, producía buenos frutos y además era el paso de las caravanas desde Egipto hacia el norte. Así que además del acostumbrado desasosiego de Saúl, estaba la gran responsabilidad de proteger aquella llanura (Sicre, 1997. p.179). Ante esta situación es fácil entender el desespero que tuvo Saúl y su necesidad de sentir la voz de Dios, su compañía y aprobación.

Así que ante este temor y desesperación, Saúl consulta a Yahvé. “En su primera batalla contra los filisteos (Saúl) consultó al Señor, pero no le respondió (14,37); la respuesta posterior solo sirvió para tenderle una trampa (14,41-45). Desde entonces, Saúl nunca ha consultado a Dios”[5] En esta ocasión Saúl decide consultar nuevamente a Dios, pero fue como la primera, Dios no le habla a Saúl, entonces acude a los próximos recursos legales: los sueños, el “urim y tummin[6] y los profetas. Y tampoco le hablaron. Es notorio como Saúl no tiene “suerte” en la consulta a Yahvé, las diferentes maneras de consulta “legal” a YAHVE no resultaron.

Ante tal desesperación, Saúl contradice el decreto que él mismo había suscrito y envía a buscar una espiritista para consultarla. Así, encuentran una mujer en Endor[7] y Saúl se disfraza para ir a su encuentro. El primer diálogo entre ellos es sobresaliente por el conocimiento que tenía esta mujer de la ley de Saúl y el peligro de perder su casa si hacía lo que aquel hombre le pedía. Profundizando un poco más, es relevante que el Rey estaba usando a esta mujer solo como intermediaria, es solo el medio para lograr su objetivo. Una vez que Saúl la convence, ella invoca a Samuel. Al aparecer Samuel, ella reconoce Inmediatamente que su cliente es Saúl, volviéndose sujeto en esta historia, le reclama y Saúl la calma y ella le cuenta que ha visto a Samuel. En este punto hay varios criterios, pues la palabra que el texto utiliza es Elogím que significa Dioses, y algunos lo traducen como espectro (biblia de Jerusalén), la versión latinoamericana traduce Fantasma, la NVI lo traduce como espíritu, Reina Valera 1960 Dioses y la Biblia Dios habla Hoy traduce Un Dios.

Como se muestra, hay diversas traducciones de esta palabra y es uno de los temas de mayor discusión y controversia: ¿Quién apareció delante de Saúl? ¿Por qué el texto usa la palabra Dios para describir la aparición de Samuel? Sin embargo, es relevante cómo la mayoría de los autores consultados desconfían de la real aparición de Samuel en este capítulo. Por el contrario asumen que quien se presenta es Satanás, usurpando la personalidad de Samuel.

El punto está en que Samuel no aconseja realmente a Saúl, sino que le recuerda la sentencia profetizada anteriormente (1 Samuel 15) y emite una nueva sentencia: Saúl y sus hijos morirán en la próxima batalla. Uno de los principios hermenéuticos prescribe que la Biblia se interpreta a ella misma y en este caso, se propone leer este texto a partir de lo que dice el Deuteronomio en el capítulo 18, 21-22 y se lee: 21Y si dices en tu corazón: ¿Cómo reconocemos la palabra que no ha dicho Yahvé? 22Si el profeta habla en nombre de Yahvé, y no sucede ni se cumple la palabra, es que Yahvé no ha dicho la palabra…” (La Biblia de Nuestro Pueblo). Por tanto, la clave está en verificar la veracidad de las palabras emitidas por “El Profeta”. El capítulo 31 de este mismo libro confirma dicho vaticinio, pues describe la muerte de Saúl, tres de sus hijos y cómo los filisteos se establecieron en las ciudades que estaba protegiendo el ejército de Saúl.

Es decir, en este caso, se puede asumir que Samuel se presentó al ser convocado por esta espiritista, como relata el texto. Entonces surge la pregunta: ¿Por qué Yahvé no habla con Saúl por las prácticas tradicionales y si a través de un muerto? Lo cierto es que no tengo una respuesta, pero si sé que Dios es soberano y que nosotros, los seres humanos, solo conocemos una parte de su manifestación, que además no tenemos el poder para limitar su actuación o condicionar la manera en que debe relacionarse con el ser humano. Yo prefiero pensar que Yahvé estaba presente en esta situación y que él invita a mirar a nuestro alrededor y valorar cada una de nuestras actitudes y prácticas, pues todas ellas van trazando nuestro camino y algún día nos tocará encontrarnos con la consecuencia de nuestros actos. Recuerdo un ejemplo bíblico donde Elías buscó a Yahvé y resulta que Yahvé está presente donde menos el esperaba (1 Reyes 19, 11-13). El texto describe que el profeta sintió un viento recio, un terremoto y el fuego y salió cada vez a buscar a Dios, pero no estaba en estas expresiones, finalmente lo encuentra en la brisa suave, donde menos le esperaba.

El capítulo termina con una paradoja, la mujer “prohibida” por la ley, desterrada y en peligro de muerte, se compadece de Saúl y brinda su mano solidaria, hace un banquete para Saúl y sus acompañantes. Narra el texto que un ternero cebado, unos panes sin levadura, les fueron ofrecidos. Esto no solo representa la cuestión material, saciar el hambre de esta persona, sino también lo que representa acoger, valorar, respetar y consolar a un ser humano en desesperación. Esta mujer no tiene presente la situación provocada por el mandato del rey en contra de su práctica religiosa. Tampoco le importó su condición de mujer, en este contexto patriarcal y machista; tomó la decisión e insistió en servir al rey. No tuvo en cuenta el poder que el rey representaba para servir. Dejó como enseñanza una aptitud de apertura hacia el otro y la otra, de diálogo con lo diferente y diverso. Pudiendo incluso vengarse por el decreto que le condenaba decidió servir, optó por la vida. También el texto original muestra un cambio, la mujer es nombrada en los primeros versículos como espiritista (vv. 8, 9, 12) y en estos últimos se nombra servidora (vv. 21 y 22); su identidad religiosa pasó a un segundo plano cuando dialogar y hacer por el bien de una nación es lo más importante.

Hoy en día, vivimos en un mundo hegemónico, se cuestionan, minimizan, desacreditan las prácticas de los diferentes, de los grupos minoritarios o menos visibles, imponiendo un único criterio, por encima de otros. El mercado ha instalado en el imaginario social la idea de que la felicidad está en las cuestiones materiales basadas en la mercantilización, que además se construye en una industria que controlan unos pocos. Así las identidades culturales de los pueblos están amenazadas, y no solo las identidades, también la religión. Por otra parte la tecnología y las redes sociales, nos separan cada vez más, nos enfrenta unos contra otras; quiénes las gestionan instalan opiniones, cosmovisiones y prácticas que invitan cada vez más a la enajenación, cosificación e individualismo.

Me atrevería a decir que, lamentablemente, esto no es nuevo; es tan viejo como los mismos escritos bíblicos, salvando las distancias en acumulado de conocimiento y alcance. La escuela de los escritores Históricos deuteronomistas, intentó hegemonizar el poder religioso y político legitimando el culto a Yahvé como centro de adoración, único Dios y verdadero. Así las demás prácticas religioso-culturales desaparecerían, incluso por punición del mismo Yahvé.

Así, esta postura de expulsar a los practicantes de las diferentes religiones, de no diálogo y de legitimación del poder por un grupo tiene mucho que ver con lo que hoy llamamos fundamentalismo religioso: que es un conjunto de principios compartidos por ciertas comunidades sobre el soporte de creencias intransigentes en doctrinas y dogmas religiosas, cuyas bases se consideran incuestionables e inamovibles[8]. Y que una, entre otras de sus características, es la lucha por establecer estas posturas, como orden social único sin importar si se violenta, obstaculiza, invisibiliza, anula o invalida a otro u otros seres humanos y las divinidades que les acompañan.

Este texto bíblico cuestiona aquellas prácticas religiosas o espirituales que se naturalizan como verdaderas, únicas y hegemónicas. En momentos de conflictos, cuando las fuerzas desfallecen, cuando sientes que todo está perdido, acudes a aquello que pueda darte esperanza. No se trata de salvar religiones, sino un país, una situación determinada; donde los credos sirven de base, pero no son el centro de debate. Aunque la consulta a Samuel no alentó a Saúl, al contrario, lo dejó más vulnerable, la mujer de esta historia es quien brinda consuelo, apoyo emocional, afecto, y también comida a este hombre necesitado. 

Sobresalen sus valores por encima de religiones, dogmas, decretos, leyes y relaciones de poder. El punto está en lo que hoy llamamos Diálogo Inter-religioso. Y es que todo ser humano tiene el derecho a cohabitar pacíficamente según su creencia, como apunta la biblista cubana Daylíns Rufín: “mi límite es la libertad de la otra persona, aunque lo que cree, piensa y vive para mí sea incomprensible”.[9]

Las religiones no deberían contender sobre doctrinas o rituales, ni con la sociedad, ni en cuestiones de moral. Es necesario saber que cohabitan en una misma sociedad, es importante reconocerse, respetarse y tener espacios de comunicación que potencien el conocimiento mutuo. Al respecto el papa Juan Pablo II escribió:

Por ello todos los cristianos deben comprometerse a dialogar con los creyentes de todas las religiones, de forma que puedan crecer la comprensión y la colaboración mutuas, para reforzar los valores morales, para que Dios sea alabado en toda la creación. Hay que desarrollar nuevas formas para que este diálogo sea una realidad en todas partes, pero especialmente en Asia, continente que es la cuna de culturas y religiones antiguas.[10]

Es necesario que la cristiandad entienda que no somos la religión verdadera, es necesario aprender de otras experiencias, para no paralizarnos, para colaborar mutuamente, en la transformación hacia la justicia y la vida que tanto necesita nuestro planeta y especialmente nuestro país.

En ese sentido: La metodología dialógica sustituye a la imposición autoritaria de las propias opiniones por decreto y quiebra los estereotipos de lo verdadero y lo falso establecidos por el poder dominante, en este caso por la religión dominante.[11]

Así nuestra propuesta es construir la paz, a través del diálogo y el respeto mutuo, no es dejar de ser uno mismo, ni dejar de relacionarnos con la divinidad que nos acompaña y convertirnos en seres humanos divinos; sino compartir, ponernos de acuerdo para ser solidarios y colaborar con las personas más vulnerables y necesitadas, y respetar la naturaleza a la que tanto daño le hemos provocado. Así como esta mujer, que trascendió sin nombre, pero a la cual no le importó su condición religiosa y social para servir; parafraseo a Jesús: “ve tú y haz lo mismo”.


[1] Se trata de una unidad literaria independiente, a la que se le da el nombre de «Obra histórica Deuteronomista »  porque está imbuida del lenguaje y del pensamiento del Deuteronomio.

[2] Sicre, José Luis. Introducción al Antiguo Testamento. José Luis Sicre, 2013, ed. Verbo Divino. p190.

[3] La nigromancia, necromancia: consiste en la adivinación mediante la consulta de los muertos y la invocación de sus espíritus. Que en nuestro contexto conocemos como espiritista. Por tanto en lo adelante se usará este término, para que sea de mejor comprensión.

[4] http//es.scribd.com/document/184839417/Exegesis-1samuel-28-13

[5] Sicre, José Luis. El primer libro de Samuel. José Luis Sicre, 1997, ed: Herder. 187p.

[6] Hay muchas teoría sobre esta técnica, lo que se sabe a ciencia cierta es que es una especie de suerte, si algo era positivo salía urim y se era negativo el tummin, (1 Samuel 14, 41).

[7] Nombre que significa manantial de la casa. Ciudad asignada a Manasés, pero nunca conquistada por los israelitas (Josué 17, 11 – 12) Ver anexo 1.

[8]Revista Caminos No. 87-88.- Johan Moya. Fundamentalismo Religioso en Cuba: prolegómenos e interrogantes.

[9] Revista Caminos No. 87-88.- Daylín Rufín Pardo. El fundamentalismo Religioso: una problemática más que fundamental.

[10] Juan José Tamayo Acosta. RAZONES PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO. Disponible en:

Haz clic para acceder a Juan%20Jos%C3%A9%20Tamayo%20Acosta.pdf

[11] Ídem

Estar a favor de la justicia te hace una persona justa. Estar en contra te hace miserable. ¿Se dan cuenta de la diferencia? Es increíble el número de personas que esgrimen argumentos en contra del Código de las Familias, cada cuál tiene derecho a decir lo que piensa. Pero una cosa es tener una opinión sobre algo y, otra muy diferente, es ser miserables cuando se limita el derecho a la felicidad de otras personas.

Entiendo el estrés sostenido producto de «las crisis interminables»; entiendo la obstinación, entiendo las ganas de irse o de quedarse, entiendo montón de cosas que tenemos que sortear como cubanos y cubanas. Lo que no logro entender es que «ciertas personas» quieran pasarle cuenta al gobierno o gestión de gobierno en su efecto, votando por un No.

Estamos definiendo un proyecto de país, no un tipo gerencia gubernamental. El Código no inventa nada nuevo, solo pone en papel la vida cotidiana de miles de familias (toditas todas).

La otra cuestión que me parece descabellada es que por cuestiones de «ideologías» se diga un No porque tal Dios o más cual religión dice «según su interpretación» que es aberración. ¡Perrrrrdón! El Dios de la Biblia mediante el Espíritu Santo hizo que María –una adolescente– concibiera a «su hijo» que no era de su prometido y, luego conviviera con sus hermanastros. Vaya, si quieren más drama para complejizar la historia no busquen en Netflix, en la Santa Biblia están los guiones.

Si algo me dice que la gente perdió el sentido común es que ya no se escucha las opiniones «con serenidad» del otro o la otra. Escuchar es ascultāre, en buena lead dejar de parlotear y prestar oídos a una realidad que está ahí y es tangible. Estamos en ejercicio de democracia, de protagonismo de la sociedad civil, de pulseo ante el aumento de los fundamentalismos religiosos y políticos.

Yo no sé ustedes, pero ando cansada de verticalismos, supremacías, ausencias, silencios, individualismos. «El Código es un ensayo para que la sociedad toda reproduzca relaciones de poder dignas, afectuosas, con base en los derechos y las responsabilidades, de compromiso con el bienestar personal y común. Nos invita a ir más allá, como pueblo responsable de su propia liberación, en la apuesta por el respeto a la diversidad».

«Mojarse significa arder»

Hago mía esta frase del Colectivo La Tizza, que me estremece demasiado: «mojarse significa arder» . Y, es precisamente en el marco de la presentación del libro Incendiar el océano. Pensamiento crítico cincuenta años después, en que la Editorial Caminos, en esa amistad y admiración inmensa hacia Fernando Martínez Heredia y, por ende, a la revista Pensamiento Crítico, nos conmueve esta convocatoria a “revivirlo”. Fernando sigue entre nosotrxs y esa es una verdad como templo.

El mayor peso de lo que pueda decir prefiero releerlo en las palabras editoriales, a cargo de su compañera de vida Esther Pérez, «este libro consta de dos parte. La primara recoge las ponencias presentadas y debatidas en al coloquio celebrado en febrero de 2017 para conmemorar el cincuentenario de Pensamiento Crítico, la revista cubana de pensamiento publicada desde mediados de los setenta hasta 1971 por un colectivo perteneciente al primer Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, o, como les gustaba llamarse a sus miembros, “el grupo de la Calle K”. La segunda, convocada al calor del momento, reúne las evocaciones de Fernando Martínez Heredia, el director del PC, realizadas en el Instituto Juan Marinello por algunos de sus compañeros de tres generaciones, diez días después de su muerte inesperada».

Yo todavía no he entendido del todo la obra de Fernando —les soy sincera—. Ha sido una fuerza múltiple, en cada espacio, debate, en las maneras en que se articula y se ejecuta el pensamiento crítico, la mirada contextual a Cuba, el sentido de patriotismo, o como decimos ahora, militancia del Centro Memorial Martin Luther King Jr., ahí está él. No alcanzo a entender la dimensión del maestro que no conocí personalmente. He llegado a él, por lxs amigxs y eso es una fuerza más. La primera vez que conocí a Esther, quien por referencia sabía de su aporte sustantivo al movimiento “lutherkiniano” en Cuba, fue místico. Marcel Lueiro, quien creo es fiel discípulo de ambos (Fernando y Esther), tuvo una exquisita narración del movimiento al que hace muy poco me he incorporado para construir colectivamente. “La educación popular (EP) es lo más apabullante que puede asumirse. Una vez que entiendes la EP no te permites estar inerte”. Marcel no debe acordarse de la vez que me dijo esto, día de oficina una mañana cualquiera.

Cuando Fernando decidió sustancialmente «no seguir en el vórtice», iluso al no saber que seguiríamos su siembra. La «rebeldía es la adultez de la cultura» dijo y aquí estamos, más rebeldes, más adultos. Otras de las personas que me ha acercado a su pedagogía es Llanisca Lugo, educadora popular confesada. Su referencia a que «la Revolución es un acto de imaginación fuera de los bordes de lo posible; que en su centro están los imaginarios y representaciones, el cuerpo simbólico y cultural de la nación y no las condiciones materiales de existencia» es mantra para quienes queremos apropiarnos de su vida, de su signo.

Incendiar el océano es una utopía y lo sabemos. Es el símbolo de lo imposible ¿acaso combinan fuego y agua irresistiblemente? La alegoría a una etapa del pensamiento cubano en el que se desarrollaban una variedad asombrosa de porfías, nos convoca a la bifurcación histórica de renombrarlo. La invitación a leer esta compilación de textos que hablan de amor, compromisos, ternura y socialismo en evocación a la revista Pensamiento Crítico y la persona de Fernando, bajo la coordinación editorial de Sayonara Tamayo Arjona, la edición de Esther, el diseño de cubierta de Alejandro Cuervo y la diagramación de Frank Alejandro Cuesta, queda en manos de quienes quieran «mojarse» bajo el caudal incendiario de lo que significa la discusión pública de Cuba, de nosotros y nosotras.

Referencias

Lugo, L. (junio de 2017). Que Fernando nos acompañe. La Tizza. Recuperado el 20 de abril de 2022, de https://medium.com/…/que-fernando-nos-acompa%C3%B1e…

Tizza, L. (20 de marzo de 2017). Pensamiento Crítico: hervores de medio siglo. La Tizza. Recuperado el 20 de abril de 2022, de https://medium.com/la-tiza/pensamiento-crítico-hervores-de-medio-siglo-be9f8a4cf232#.e4up77rzg

«Palabra precisa», un mal ensayo de democracia

Reflexiones sobre el programa de la televisión cubana «Palabra Precisa» transmitido este 1ro de abril de 2022 en el Canal Cubavisión.

«Ensayaron un mal ejercicio de pluralidad en un programa y canal de alta audiencia del sistema de medios públicos en Cuba. La invitación al pastor Bárbaro Abel Marrero Castellanos de la Convención de Iglesias Bautistas Occidental y a la PP. Dora Ester Arce Valentín, de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba, no fue un debate ni un diálogo; fue, tristemente, un juego perverso contra el Código de las Familias.

La propuesta de Marrero Castellano sobre el CFs, que también es su propuesta de país debería escandalizarnos a todos –incluídos los que deciden espacios en la TV–, máxime en un estado que desde su Carta Magna dice «laico y de derechos». Lo digo alto y claro: sobre los derechos de las personas no se esbozan propuestas fundamentalistas, no se «juega» a ver quien tiene la razón. Es más, no se plebiscita ningún derecho universal.

Las familias en Cuba, desde diversos ámbitos, dimensiones y estructuras han sido vulneradas. Si el objetivo del programa era decir que hay varias maneras de entender el Código desde el cristianismo, pues salió muy mal, el abanico ecuménico es más diverso.

Las amenzas desde la voz de uno de los representantes políticos del fundamentalismo evangélico cristiano, si se aprueba el Código fueron frontalmemte abiertas. Eso se traduce en pulseo contra la política de gobierno, contra la dignidad de las personas históricamente oprimidas, contra un proyecto de ley que apuesta por la felicidad y los afectos. ¿Realmente está en peligro las familias cristianas o el dominio colonizador de algunas iglesias?

Debo resaltar, para alivio de quienes sí defienden una Cuba justa en este sentido, que hay otras iglesias alternativas, abiertas, inclusivas, radicalmente progresistas, que acompañan y no imponen, que cuidan y no abusan, que Sí están a favor de todos los derechos para todas las personas.

La misión de la iglesia es dignificar a las personas, no negarle sus derechos. Image: Sentiido

De las ideas que más suscitaron el debate, me atrevo a darle respuesta con las mismas respuestas de Arce Valentín:

La iglesia NO regula la sociedad, ACOMPAÑA a las personas en sus decisiones individuales y comunitarias.

La iglesia NO puede decidir sobre las individualidades de sus feligreses, ACOMPAÑA las formas de relacionarse con Dios.

La iglesia NO impone una ideología, anima a seguir la propuesta ética y liberadora de Jesús.

La iglesia es luz y sal, sí, para quienes han perdido el sentido de la vida.

La iglesia es luz y sal, sí, para darle sentido de esperanza a todas las personas y sus familias.

La iglesia es luz y sal, sí, para que no se nos «vaya la olla» si se quiere oprimir a quienes solo quieren ser felices.

La iglesia es el reflejo de Jesús y él lo ha dicho: «yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia» (Juan 10:10).

Termino con un ejemplo. El propio Jesús al que seguimos y profesamos, es hijo de una adolescente y un padre «invisible», criado por un padre putativo y con poco roce de familiares cercanos. Jesús nació vulnerado en una cochiquera cuando otros celebraban fiestas tradicionales y fue amenazado de muerte por un gobernante esquizofrénico. Si alguien en su tiempo necesitaba un Código que protegiera su infancia y familia era el mismísimo Jesús de Nazaret».

Hipócritas

Lo que ocurrió anoche en la premiación de los Oscar es inadmisible. No me refiero al puñetazo de Will Smith a Chris Rock –de eso hablo luego–. Parece ser que el humor es parte intríseca de avergonzar, denigrar, humillar a quienes por «algún motivo» tienen «algún defecto».

Todxs reían mientras Rock se jacataba de su forma de hacer chiste. Un chiste pujón. Un chiste de mal gusto. La cámara enfocó la cara molesta de Jada Pinkett. Todxs siguieron riéndose. Al parecer hay un consenso para reír mientras otros sufren. Me resisto a esa cultura de violencia simbólica. Violencia, además, a una mujer negra «comparada» con una realidad ficticia blanca.

Will Smith se paró porque respondió a «lo macho» a una ofensa a «su esposa». ¿Cómo hubiera reaccionado el público si la propia Jada hubiera ejercido el bofetón? La solución no hubiera sido la misma, ni tan siquiera la pasadita de mano de Denzel a su amigo.

La reacción de Hopkins con «paz y amor» es muy absurdo porque no fue a él ni de él que se burlaron. Es pura «complicidad académica» tapar la implicación de la burla a una mujer. Los memes que casi todxs hemos visto dan cuenta del altercado, muy poco sobre el «feeling» de Jade.

¿Con una demanda hubiera bastado? No lo creo. Avergonzar es parte de una política estructural. La estructura que hace que viremos la cara.

En fin, la hipocresía.

Diseminaciones del cuerpo, Pasarela

La dimensión del cuerpo como proceso político en Pasarela (1999), de Laureano Vázquez es una constante de la cuentística finisecular. La necesidad de salvación en la voz lírica del autor imprime necesidades en sus personajes. Este libro, por demás primer Premio Eliseo Diego (1997), puede ser un punto de partida para la historiografía de lo queer en Ciego de Ávila. Sin pecar de absolutismos, según las palabras de los editores[1], esta entrega contiene el «erotismo marcado, desesperanza y sueños por realizar (…). El mundo de la moda, una visión cruda y realista de la homosexualidad, la iniciación sexual, entre otros, son aspectos que hacen de este volumen necesario y novedoso». Conformado por cinco cuentos: «Striptease», «Hello Hemingway», «Cambio de imagen», «Frenéticos» y «La isla del tesoro», tipifican en ellos las relaciones sexo-género en un entorno marcado, desde la ¿ficción?, por la crisis socioeconómica de la década de los 90.

Portada del libro

La sexualidad sirve, en primera instancia, según Michel Foucault[2], como un dispositivo de poder. La revelación premonitoria en Histoire de la Sexualité, sobre la comprensión del sexo como un «cuerpo construido culturalmente», en Pasarela se muestra a través de la exposición transversal y abierta de un sujeto queer que debe exorcizar sus miedos:

Cuándo vas a atreverte. Estamos en carnavales, por ahí andan muchísmos trasvesties. Pero tú eres pendejo hasta para pelarte. Llevas más de diez años con la cabeza rapada, símbolo de tus deseos reprimidos; además tú eres microcefálico, así se te ve más chiquita; deja florecer tu cabello y florece tú también que estás marchito. (p. 9)

El cuerpo como una constante. El cuerpo como una disidencia ante una cultura heteronormativa y cisgénerica. El cuerpo como una zona de defensa. El cuerpo en «Striptease», como antes citaba, también es una manera de delimitar belleza-sexo:

Era una experta trasformista aquella maricona obesa de curvas fabricadas a fuerza de cinturones y fajas. Las lengüetas de pelo negro caían sobre sus cachetes afinándole la cara, lo que la beneficiaba considerablemente. (p. 9)

En tanto, como prácticas políticas performativas de los cuerpos que subvierten las normas de género, cada personaje construido en la obra de Vázquez, representa, también, una necesidad de subversión de los cuerpos abyectos[3]. Es contrastivo, por un lado, la construcción de un sujeto lírico que es desolado por el miedo, la desdicha, los clichés y, por supuesto, el desamor. Por otro, las resistencias ante la deconstrucción de una realidad a la que debe/tiene que someterse como parte del poder «outing».

Sentí unos deseos enormes de correr hacia él, abrazarlo y suplicarle que dejara aquello, decirle que por mucho que lo disfrutara esta noche, el mal sabor de los recuerdos lo harían sentirse desdichado mañana, así me sentía yo de tan solo imaginarlo. Maricón, ¿tu infelicidad será vocacional o genética? Cómo malgastas tu existencia, eres un experto en anhedonia; a lo mejor el pájaro está realmente happy, quizás lleva años deseando sentirse reina y esta noche lo decidió, no interfieras en su monarquía, ve a lo tuyo. (p. 13)

Aunque este volumen, en el caso del primer cuento que hemos citado, no escapa de espacios comunes y ampliamente tratados en la literatura cubana en general; los procesos de reproducción y movilidad social concentrados, por ejemplo, desde el comercio sexual, fungen como espejo de la crisis finisecular:

Caramba, qué suerte tiene el pigmeo, un italiano, y tú con seis pies y una dentadura Colgate sin coger ni al culpable. Si apareciera aunque fuera un vietnamita que viniera dos veces al año y te llevara a basilar[1] y luego te dejara un poco de pesos convertibles para sobrevivir, pero es que no sirves para eso, lo que no te entra por los ojos… (p.8)

El cuerpo sigue como motivo con la asunción de identidades estigmatizadas. Un dato interesante en el que coincido con V. Fowler[4] es que, a pesar de que el volumen de Pasarela posee en sí un dramatismo y soltura desde lo queer, escasa promoción y crítica ha tenido en el panorama nacional.[5] El mismo Fowler dice: «En 1997, Pasarela obtuvo el premio entre los narradores, y dos años más tarde apareció publicado dentro de la serie Premios en Ediciones Ávila de la provincia, en cantidad de 1.000 ejemplares. Son datos relevantes para comprender la escasa circulación que ha tenido el libro y la escasa resonancia crítica a su alrededor, a pesar de que en él aparecen varios de los textos más alucinantes que hayan visto la luz en los últimos años en nuestro país; en especial el citado “La isla del tesoro” (que cierra el conjunto) y el titulado “Striptease” (que le da inicio)».

En el caso de «La Isla del tesoro», narra la historia de un adolescente que viaja en tren a La Habana en busca de dinero enviado por un hermano desde los Estados Unidos. Sin el dinero y de regreso, el joven homosexual se enfrenta a la ruin y despiadada sociedad que le arrebata de las manos — además del dinero — , la inocencia. Creo válido resaltar otra de las consideraciones de Fowler, uno de los críticos más lúcidos del país, sobre este cuento en particular:

“Si algún aprendizaje ha habido quizás sólo sea que los mundos del país han cambiado y que las nuevas condiciones en las que tiene lugar su economía generan ambientes de permanente amenaza; esto más el inquietante correlato de una sexualidad desbordada, sórdida, siempre dentro de una violencia que impide cualquier romantización de lo erótico. El fragmento que citamos como exergo corresponde al momento en que el narrador-protagonista se encuentra preso en una estación de policía, bajo la acusación (¡claro que falsa!) de haber tocado las nalgas de una señora gorda en un ómnibus; en un momento de su detención aparece un grupo de policías que trae detenida a una pareja “bastante sospechosa”: el Gualfa y Caruca Sorbeto. A la tal Caruca Sorbeto la destinan a trapear el vestíbulo del lugar y al agacharse “un par de cojoncitos arrugados asomaron por la minifalda” (p. 55). Tal episodio es lo que provoca la risa de los guardias y el desplazamiento hacia lo carnavalesco en el ambiente.” (Fowler, 2006)

Según los estudiosos[6], homoerotismo y homosexualidad[7], aunque intrínsecamente relacionados, no contienen la misma carga simbólica. La comprensión de esta dimensión en Pasarela, con un binomio que, además, desliga sexualidades-género, contiene la diversidad de las experiencias sexuales entre personas del mismo sexo. No es posible entender, por ejemplo, «Cambio de imagen» (pp. 22 a 26) desde lo etnocéntrico del término homosexual, porque la sexualidad del sujeto-personaje pasa por la discriminación y aceptación de una sociedad con necesidades sexo-afectivas. Tal aseveración es sustentada en Sierra (p. 90)[8]: «El término homosexualidad posee un marcado carácter etnocéntrico, pues utiliza los conceptos de un discurso médico y occidental, sin tener en cuenta la diversidad de los homoerotismos en otras realidades culturales».

Siguiendo esta lógica, Vázquez entrelaza la idea de sexo con la de sexualidad. La protagonista de «Cambio…», una modelo con aspiraciones de grandezas, tiene un «problema». Pareciera, a priori, que el problema es el cuerpo, lo relacionado con él. Uno de los pasajes iniciales nos muestra la contradicción ¿acaso? entre erotismo y sexualidad.

Siempre era igual. Se iba a la cama sin sueño, agotada y tensa. Apagaba la luz y era como si encendiera el canal de las pesadillas. Ponía una almohada entre sus piernas y con la otra se cubría la cabeza. Daba mil vueltas tratando de apartar los fantasmas sin conseguirlo; acariciaba sus pezones, rozaba suavemente sus pechos y se perdía. La excitación aumentaba al punto de volverse incontenible. (p. 22)

¿Podemos encontrar un sujeto queer en Cambio…? Tal vez. Aunque, a mi juicio, lo más interesante es la idea de sexualidad pública, abierta, obsesa si se quiere, de un personaje que disfruta de la masturbación privada (hasta cierto punto). No podemos evitar leer ciertos vicios en este volumen que, aunque transgrede las realidades de la década del 90 del pasado siglo (y toda la carga histórica), el sujeto queer sigue provocando ansiedades. Lo demuestra, en este caso, en un salto cualitativo en la «moral» de Heather:

Cambiaron los valores (…): sexo en grupo, anorgasmia inconfesable, contratos que se pagan en la cama, de repente el amor, ganas de tirarlo todo por la borda, en fin, el caos. (p.24)

En tal caso, el uso del erotismo — también como motivo queer — produce poder. La transgresión debe tener en sí amenazas ante el poder. El cuerpo sería el vínculo performático de esa amenaza[9]. La narración nos coloca disyuntivas: ¿Es la masturbación en sí enfermiza? ¿Cuáles son los límites en esa construcción de lo «enfermo»? ¿Por qué catalogar el sexo colectivo como un salto moral en retroceso? ¿El sexo pago y consensuado (que muchas sociedades no tolera) puede considerarse como una constante de deterioro? La observación de la masturbación como acto performático, ¿qué límites tiene?

A ello sumamos los rasgos andróginos que el autor imprime al personaje: «caminó como hombre, con los modales rudos y la ambigüedad a flor de piel». Aunque no podemos definir, con rasgos distintivos, un sujeto homo, trans, lésbico, intrasexual, en el personaje de Heather, hemos elegido este cuento, más allá del conflicto social que presenta (en tanto al mundo de la moda) por la trayectoria y acción de desenlace:

Se alejó unos metros y giró para retroceder en dirección al jurado, se paró con las piernas abiertas y en pleno acto de desafío alzó su brazo con fuerza y levantó el dedo de masturbarse, retándolos a aceptarla. (p. 26)

Otro de los textos más complejos en Pasarela es la cuarta propuesta, «Frenéticos» (pp. 27 a 40). El tratamiento del sujeto queer desde lo transexual resulta interesante en varios aspectos: lo transexual no es entendido como una condición de identidad sino como una deformación, un error. Desrarificar a los raros, en este caso por parte del lector que, no sé si es propósito primero del autor, es quien descifra la trama en primera instancia. Digamos, el derecho a la felicidad como estandarte para una vida «normal» y que, en voz del personaje trans, es situado como una utopía alcanzable. El cruce entre travestismo, transexualidad e identidad queer, nos muestran prejuicios que perviven acerca de lo trans.

«El tipo es maricón» (p. 31), «es un transexual» (p. 32), «un bugarrón con tetas» (p. 33), «si la cosa es así, te casas con él aunque sea hermafrodita» (p. 35) son frases importantes (aunque controvertidas) para entender los sujetos queer que se correlacionan en «Frenéticos».

Los personajes, con sus características, tipifican tres tipos de sexualidades e identidades: transexualidad femenina, heterosexualidad disidente y un posible lesbianismo. Vayamos por partes.

Vanesa (el personaje que envía los mensajes a Estela) relata una cronología sobre los vericuetos entre sexo asignado, su género y su orientación sexual:

Siempre fui un niño solitario, taciturno e introvertido; a veces melancólico y triste. Mi hermano gemelo era distinto, aunque ambos fuimos criados bajo los mismos preceptos religiosos; crecimos marcados por la sobreprotección de nuestra madre y la intolerancia de papá. (p. 29)

Comencé a experimentar una incongruencia entre mi sexo biológico y mi identidad de género, me asediaba el dilema de sentirme atrapado en un cuerpo que no era el mío, mi identidad emocional interna no concordaba con el aspecto de mis genitales ni con otras características sexuales secundarias; mi apariencia y configuración eran masculinas pero deseaba cambiar. (p. 31)

El sujeto lírico asiste a una oposición entre naturaleza y cultura. Según Butler[10] «el sujeto heterosexual, homosexual o transexual no es alguien que lo sea a consecuencia de una verdad interior que lo determine, sino alguien que va siendo en la medida en que materializa un cierto discurso que lo lleva a preguntarse por su identidad, es decir, en tanto cite en su vida el código heteronormativo».

Además:

Mi condición de mujer me define como un individuo heterosexual, pues me siento atraído por el sexo opuesto, en este caso, los hombres. Pero es ahí donde comienza mi tragedia; no soporto ser penetrado, he intentado varias veces y me resulta desagradable. En cambio cuando penetro, siento que el sexo se me hace más placentero y la comunicación con mi pareja es más íntima. (p. 32)

La propuesta ofrecida por Vázquez, aunque infiero que no de manera consciente, propone un nuevo elemento ampliamente estudiado por las tesis queer: lo transfemenino/masculino/queer[11]. En tal caso, la mirada debe «proponer lecturas homo-sociales, y un ejercicio de interpretación descentrada de la matriz heterosexista» (p. 36). La relación entre lo masculino/femenino desde lo trans se complejiza mucho más en tanto la dimensión corpus. Como antes mecionaba, en Pasarela, de manera general y particular, es el cuerpo una constante, una disidencia ante una cultura heteronormativa y cisgénerica, una zona de defensa.[12]

Notas:

[1] La palabra correcta debió ser «vacilar».

[1] Yamilé Tabío y Sergio González Castro

[2] (Foucault, 2002)

[3] La primera vez que escuché el término «abyecto» fue a una monja teóloga que ofrecía una conferencia sobre teología de la sexualidad decolonial. Luego, en varias revisiones a autores, ha sido un recurso permanente.

[4] (Fowler, 2006)

[5] Según Daniel Balderston, en Latinoámerica de manera general hubo una «conspiración del silencio». Ver en (Balderston, 2004)

[6] Revisar bibliografía consultada.

[7] En la bibliografía consultada, homoerotismo es definido por algunos como identidad, por otros como perspectiva y para muchos como poesía.

[8] Ver: (Madero, 2005)

[9] Debo acotar que (Kaminsky, 2008), en la construcción de un verbo queer, aporta términos sobre la amenaza con diluir el énfasis en el cuerpo y el deseo.

[10] (Butler, 2008)

[11] Dentro de los críticos sobre lo queer, en esta investigación empatizamos con (Rodríguez, 2001)

[12] En este artículo hemos obviado de manera intencional el cuento «Hello Hemingway» (p. 15) porque corresponde a otra dimensión del cuerpo no trascendental para este artículo.

Referencias:

Balderston, D. (2004). El deseo, enorme cicatriz luminosa. Ensayos sobre homosexualidades latinoamericanas. (B. Viterbo, Ed.) Rosario, Argentina.

Butler, J. (2008). Cuerpos que importan, sobre los límites materiales discursivos del sexo. Buenos Aires: Paidós.

Foucault, M. (2002). Historia de la sexualidad I. La voluntad del saber. Buenos Aires: Siglo XXI.

Fowler, V. (2006). El fuego que devora. Nuevas vías de la lírica y del cuento en Cuba. In V. Verlagsgesellschaft, Desde aceras opuestas: literatura-cultura gay y lesbiana en Latinoamérica (pp. 139–148). Alemania: TCCL Teoría y crítica de la cultura y literatura. Retrieved mayo 15, 2021

Kaminsky, A. (2008, octubre-diciembre). Hacia un verbo queer. Revista Iberoamericana, LXXIV, pp. 879–895. Retrieved mayo 13, 2021, from https://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/viewFile/5215/5373

Madero, A. S. (2005). Sexualidades disidentes en el siglo XIX en Cuba. Fundación Fernando Ortiz, 16. Retrieved mayo 14, 2021, from www.cubarte.cult.cu

Rodríguez, I. (. (2001). Cánones literarios masculinos y relecturas transculturales: lo transfemenino/masculino/queer. Barcelona: Anthropos.

Vázquez, L. A. (199). Pasarela. Ciego de Ávila: Ediciones Ávila.

Vivir Quintana, un feminismo desde el folk

Foto: Tomada de Télam

La primera vez que escuché hablar de Vivir Quintana, una cantante norteña, originaria de Coahuila, fue en un taller en el Centro Memorial Martin Luther King. Participaba en un encuentro con movimientos sociales de Latinoamérica y una compañera tenía en su lista de reproducción a esta mujer de pañuelo verde y guitarra pesada. Recuerdo que, en medio de una de las actividades, me prestaron los audífonos y no pude parar de tararear aquella canción.

Soy Claudia, soy Esther y soy Teresa

Soy Ingrid, soy Fabiola y soy Valeria

Soy la niña que subiste por la fuerza

Soy la madre que ahora llora por sus muertas

Y soy esta que te hará pagar las cuentas

(¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!)

Hace unos meses, siguiendo su cuenta en Instagram y Twitter, conozco de su nuevo lanzamiento con “Canción sin miedo”. Un recorrido histórico por las luchas feministas desde el folk regional como estilo. La realidad de Quintana, indiscutiblemente, la lleva a narrar y denunciar los feminicidios que se producen en México. En una entrevista ofrecida a medios locales, la autora declara que hace música “por las luchas feministas que hemos visto en los últimos años, desde las compas marchando en Reforma hasta las morras peleando en Sonora, sobre las comandantas de Chiapas y la madres que buscan a sus hijas en Tijuana”.

Canción sin miedo

Además dijo que describe “el infierno que miles de mujeres viven al lado de su amado”, esto con su corrido  “Cosas que sorprenden a la audiencia”.

En medio de las organizaciones del 8M en 2019, la cantante a través de Télam expresaba que «hay muchas luchas que es la misma lucha. La mía era hacer conciencia, que muchas mujeres salgan a marchar por primera vez. Es para mí muy satisfactorio».

Esta oportunidad, a la luz de la valentía y coraje que se tiene que tener para enfrentar un sistema patriarcal y machista como el que se vive en México, les invito a conocerla a través de sus reflexiones en Twitter.

Sylvester, hazme sentir (I)

Colaboración con la campaña #Evoluciona, por la no Violencia hacia las mujeres y las niñas, en el espacio #MiplaylistEvoluciona… les comparto mi sugerencia musical de la semana.

Yo estaba en busca de otras cosas. Buscaba música folclórica latinoamericana. El listado, según mi percepción, iba viento en popa. Hasta que alguien me habló de Sylvester James (SJ). Paré mis otras búsquedas y puse todas las energías en ese sonido que me habían presentado.

Lo primero que sobresaltó en mis oídos fueron los falsettes. ¡Demenciales falsettes! Un grito bien colocado. Una agonía dentro de lo agitado del beat. A pesar de tener voz de barítono, el empleo de los registros sobre los agudos me da algunas pistas sobre lo imprescindible de la visibilidad de su vida artística y privada.

Sylvester pudo, con toda conciencia, quedarse en lo plano, la simpleza del sonido de su registro vocal. Pero no quiso. Tenía que resaltar. El debate en torno a su vida pública y política, a mi juicio, no se centra en si fue el primer cantante queer en la historia de la música disco (aunque me encantaría saber). Ese no es el punto. Lo verdaderamente importante es que hasta ese momento, nadie había logrado posicionar este género en el ecosistema musical norteamericano y en las empresas de comercialización.

Imaginen a un hombre queer que en 1970 se aventuraba en una relación abierta con Michael Lyons y que meses después le propusiera matrimonio y se casaran informalmente en el jardín de Shakespeare del Golden Gate Park. Año 1970 y no otro. Ni los Estados Unidos de América casaba, ni otro país se permitían tener en la palestra pública personas con identidades de género no hegemónicas.

A eso, le sumamos la genialidad co-creativa al experimentar, junto a Patrick Cowley, con el sonido Hi-NRG. Existe un coqueteo tremendo entre high energy y su también activismo por los derechos y libertades sexuales. Algo así como una declaración “alta, fuerte, vigorosa y suprema energía”.

Cuando lo escucho no puede desoír, como telón de fondo, a otros grandes como Little Richard y Aretha Franklin. Parecieran ángeles que le acompañan sin otra pretensión que cuidar el camino empedrado entre comercialización y visibilidad. Juntar en un solo puño estos elementos, repito, año 1970, parecía una locura. Y ahí, justo donde esperamos, esta Sylvester.

«Mi vida empezó cuando me mudé a San Francisco», es una de las frases que me atraparon al seguir buscando y encontrar el documental Love Me Like You Should: The Brave and Bold Sylvester, la más reciente producción de Amazon. ¿Qué pasó en San Francisco? ¿Por qué lo consideraba la hora cero?

Love Me Like You Should: The Brave and Bold Sylvester

Josh Gamson, biógrafo de SJ, apunta algunos detalles imprescindibles:

“En San Francisco, actuó en una producción musical llamada Women of the Blues, con su repertorio de canciones de Bessie Smith y Billie Holiday al remolque. A principios de los 70s, se unió a un efímero grupo de artistas llamado The Cockettes, una tropa de sicodélicos drag queens fundado por Hibiscus. Después de dejar a The Cockettes, Sylvester actuó numerosas veces en San Francisco como acto en solitario.”

Casi toda la bibliografía sobre The Cockettes (TC) que existe en internet está inglés. Pero insisto (a pesar de mi analfabetismo bilingüe) cuando quiero entender la vida de alguien. Sylvester desde donde esté me provoca a hurgar. Si una banda redefinió el camino de “La Estrella del disco” fue, sin lugar a dudas, TC.

El tránsito del San Francisco de los 60s, en su más reminiscente desconcierto psicodélico al de los alegres —gays— 70s, vestían una nueva forma de entender el arte y eso, Sylvester, lo captó. La extravagancia en la lírica y las seguidas presentaciones en el tabloncillo ambulante, en la pantalla chica y en los cabarets, describían el espíritu hippie: sexualidad rebelde y caos exuberante.

•Le puede intersar este perfil en FB sobre The Cockettes

Ese también fue SJ, un artista no binario que enfrentó el SIDA con las libertades de un siglo XXI que no había llegado. La sabiduría popular que se le acumuló desafía nuestras arcaicas normas en esta era de “adelantos”. Diciembre de 1988 encontró más que un cuerpo que robar o, más bien, profanar. La vida y la muerte se juntaron para recordar sus empatías, ganas.

Las premoniciones, el futuro, el piso o la puerta de salida. Tomar el aire y ser quien se quiere ser. En You Make me feel (Mighty real) parece un rezo. Una constante vital. Eso, ¡una constante vital!

You mean I’ve been dancin’ on the floor darlin’

And I feel like I need some more

And I feel your body close to mine

And I move on love, it’s about that time

Make me feel mighty real

Make me feel mighty real

Solo unos cálculos

Los seres humanos, los que habitamos esta Isla rodeada de “agua por todas partes”, hemos encontrado, como muchos otros, una solución más inmediata e instantánea: la solidaridad.

Foto: Tomada de The Conversation

Hay una matemática mucho menos compleja que sacar la cuenta de cómo podemos repartirnos los bienes en medio de una crisis sanitaria y, por ende, económica. Cuando el SARS-CoV-2 pretendía azotarnos por “ignorantes” y no estábamos del todo preparados para sacarle nuestra cara más guerrillera, la matemática se resumía en ¿cuánto tengo para acabar con el “bicho”?

Y, por supuesto, no era solo cuestión de reunir ahorros para llenar el refrigerador y las gavetas por si la “cosa” se ponía mala (lo mismo ocurría a nivel de país). Hace solo un mes, el futuro pintaba más incierto que en otras ocasiones. Las estadísticas y la pantalla visualizada al mundo nos ponían los pelos de punta.

Pero, han pasado los días y ya el miedo es un lujo que no nos podemos permitir. Muchas veces me pregunté si saldríamos de esta. Hoy me lo pregunto menos. La solución ante la COVID-19 presume ser el aislamiento social —todavía— pero no es la única.

Los seres humanos, los que habitamos esta Isla rodeada de “agua por todas partes”, hemos encontrado, como muchos otros, una solución más inmediata e instantánea: la solidaridad.

La fuerza de la colectividad ha sacado su mejor brillo. Los egoísmos han tenido que reservarse para otras circunstancias y ojalá (esas) nunca lleguen. Hay que sacar, tan solo, unos cálculos.

Si sumamos que a solo más de un mes, cuando nadie sabía muy bien como operaba el “bicho” y las autoridades sanitarias recomendaban el uso del tapabocas, muchas personas voluntariamente, entonces, ofrecieron gratis a sus convecinos las telas de sus máquinas de coser que en otro tiempo usaban para sacar unos cuantos kilos a la economía familiar.

Además, algunas instituciones como el Fondo Cubano de Bienes Culturales confeccionaron juguetes para los niños a partir de las “reservas de materias primas que permanecían en inventario o del acervo de los propios artistas” según informábamos hace unos días.

También, los artistas avileños, sin más pretensiones que el de animar a través del arte, se lanzaron en una suerte de campaña por las redes sociales para exhortar a la permanencia en casa. También, como bálsamo al aislamiento, decidieron hacer recitales poéticos y conciertos streaming.

Por otra parte, cuentapropistas, desde sus negocios, han ofrecido servicio de distribución de alimentos a los ancianos y pequeños agricultores en varias ocasiones han hecho donaciones a centros de aislamiento.

De ese ingenio colectivo hemos visto la confección de caretas artesanales para reforzar la seguridad del personal de salud y la posibilidad de que “los de bata blanca” compren de primeros en una cola de más de 60, 70 y hasta 100 personas. Aunque todavía hay quienes lo inhumano le han carcomido el sentido común.

La hora de los aplausos se ha convertido en un rito. Y, para ser justos, hay que reconocer que no fue una convocatoria gubernamental. Los aplausos fueron el resultado del agradecimiento de miles de ciudadanos italianos, chinos, españoles y del mundo y esta vez los cubanos, espontáneamente, hicimos un mimo a esta práctica.

La matemática de esta crisis, entonces, es obvia.

No sé

La soledad ni siquiera es un estado transitorio

Una sabe qué decir, o no, ante una pregunta. A veces, solo a veces, me quedo patitiesa con una de esas preguntas para-no-pensar. Hay preguntas que merecen respuestas, otras no

— ¿Estás sola?, pregunta mi madre

Hace tiempo que no hablo con ella de estos temas tan “espirituales”. La última vez fue a medias y el resultado fue un silencio atroz. Le había dicho, tajantemente, que no quería tener relaciones “normales” (pedido que me había hecho al ver a casi todas mis amigas con novios).

Esta vez le dije que sí. Porque no importa si estás acompañada de una persona para sentir esa soledad que carcome. He estado en una heladería a las cinco de la tarde, en pleno bulevar y estado sola en medio de un jardín.

La soledad ni siquiera es un estado transitorio. A mí me ha tocado ser sola, que no es lo mismo que estar sola, siquiera. He viajado horas en la carretera de este país, en todo tipo de vehículo. He ido a buscar a personas y multitudes y he sentido la misma soledad de estar en medio de la una terminal de ómnibus con el dinero exacto para el pasaje y solo tomando agua.

Me he preguntado muchas veces si esta soledad es un castigo. He buscado todas las canciones sobre la soledad, sobre estar sola, sobre lo que conlleva estar sola. Al parecer no soy la única.

Hay soledades que te sobrecogen, te abrazan y logras arrancar unos buenos textos que tenías pendientes. Hace poco tiempo, de hecho dos meses y tres días vivo sola en un apartamento que en un principio se me hacía pequeño. Hoy es mar abierto.

Otras, muy místicas, elevan distancias. De esas que intentas aunar con un solo puño. Con una misma tierra. Sembrar en esta soledad es también místico. Auguro unos tomates en un par de semanas.

Pero hay otras soledades que devienen preguntas que transgreden más y no puedes rebatirle a quien las hace. Sobre todo cuando esas preguntas son estáticas y llevan como respuestas un yes or not. He preferido no contestar, pero no es una opción. Nunca es una opción.

— ¿Eres humana?

Me detengo unos dos minutos ante mi pantalla que se me hace inmensa.

—No sé, no sé

Hay pájaros ciegos que nunca vuelven de la soledad ni del hastío de ser humano.

S/T, proyecto de libro Ramé

Amo una mujer miope con unos horrendos derechos sobre mi cuerpo. He rezado tantas veces el Padrenuestro que casi los vomito sobre herencias y muertes.

La letanía de perdónanos-las-deudas-como-nosotros-perdonamos-a-nuestros-deudores es una completa farsa.

El placer de mirar tus senos es mejor que el “perdónanos…”,

el cura,

las velitas,

las figuras en las paredes.

Es posible contarte las culpas.

Tararear la canción de reggaetón del momento y que valgan los reveses en esta hoja de papel. Sé que mi madre llora allí en su patio cuando yo me decido*, cuando beso tu frente ya no se escandaliza.

Sigue llorando.

He decidido comprar algunos pañuelos.

*Soleida Ríos, Fuga (2004), Agua de Otoño

Días después de la esperanza

Hace poco un amigo me preguntó qué hacía ahora que todes estábamos en casa. Buena pregunta, más allá de dialogismos y símbolos que pudieran justificar mi respuesta. —Nada—, le contesté.

Cuando me pidieron escribir un texto sobre los desafíos de les jóvenes en tiempos de pandemia tuve la intención de hablar mucho y de todo. Pero, la respuesta a mi amigo marcó lo que he llamado el “desafío de la nada”.

Día 1

Hace poco más de un mes adopté un peludito. Pequeño en edad, pero ya se estira a lo grande.

Día 2

Vivo en un edificio que tiene 9 plantas. Imaginarán que es muy viejo. Creo que se construyó en los años 80 del pasado siglo. Digo viejo, porque una edificación bajo estos calores, roturas y otros demonios, ya con 5 años es un centenar. Se me tupió el vertedero de conjunto con el fregadero y el baño.

Todavía la gente —o más bien yo— no tenía (n) la percepción de riesgo antes de haber cruzado los 70 infectades en Cuba. Por lo que llamé a un amigo (hombre orquesta) para que me ayudara.

No pudo.

Día 3

El peludito que me acompaña en el apartamento se llama Pepe. Me pasé dos días con tupición y vigilando a Pepe para que no husmeara en el agua putrefacta.

—¡Pepe, me tienes obstinada con tu hocico metido en todos lados!

—jau jau jau

Ni clara respuesta de Pepe, ni del hombre-orquesta, ni baja el agua.

Día 4

Decidí meter una manguera a presión en el hueco del vertedero. Milagrosamente se destupió. No me pregunten mucho más.

Día 5

07:00 y estoy con los ojos pegados al techo. La costumbre de estar despierta para ir a trabajar.

22:00 sigo con los ojos pegados en el techo. Prácticamente no he hecho nada (tal vez descansando de la tupición).

Día 6

Me gusta el balcón de casa y en tiempos de calma leo. Un buen texto siempre viene bien. Terminé de leer finalmente Rayuela (qué manera de dejarlo y tomarlo y dejarlo y tomarlo hasta el cansancio).

Día 7

Me di cuenta que tomo 12 veces en el día café. Algo que, por supuesto, me altera. Decidí reducir la cuota. Terminar un texto que hace un mes navega sin suerte en el Word y seguir en casa. Quienes hicieron el slogan de #quédateencasa nunca imaginaron los nervios que circulan en nuestras piernas por poner un pie al menos más allá del portal.

***

En 7 días hice muy poco. Desaproveché con desmedida el tiempo. Desaprovechar hoy es un lujo. Pienso en mis colegas de aquí, los de allá. Pienso en América Latina. El desafío de la nada nos impone crear, construir, hacer desde casa. Estremecer la casa si es preciso, arreglar cosas en desuso, pasar tiempo con la familia (en caso de que se viva con ella), des-movilizar la fatiga.

El primer reto que se nos impone es el de la realidad. Saber cuáles son nuestros límites y nuestras anchuras. Es una pandemia no una gripe como apuntan mandatarios de derecha en la región. Saber que la coyuntura sanitaria condiciona la política y el ecosistema sociopolítico.

Fernando Martínez Heredia en “Siete retos para los jóvenes de América Latina”[1], tan previsorio el maestro nos alertaba sobre el peligro de las crisis (una mucho más grande que esta):

“Padecen hambre o carecen de alimentación suficiente, de servicios de educación y de salud, de empleo, y viven en familias precarias. Saben del trabajo infantil, de la delincuencia de los pobres, la prostitución y el consumo de drogas baratas. Esos jóvenes no están aquí, no conocen lo que hacemos ni nuestros escritos –muchos no podrían leerlos–, ni es probable que les interesen. No suelen votar, porque no sienten suya la política que existe en sus países. Por consiguiente, muchos pueden ser acarreados precisamente por los culpables de la vida que llevan, si les resuelven algunas de sus necesidades perentorias.”

Antonio Gramsci, por su parte apunta algo que en nuestra realidad, nos coloca el desafío de la Palabra. “La realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad”. Hemos sido inundados de información o más bien desinformación. Los grandes conglomerados de información nos han hecho desvariar una que otra vez. Como jóvenes hemos sido epicentro de desconcierto y ataque. Saber elegir qué consumir o no constituye un acto de civismo y extremo revolucionario.

La infopandemia o el infovirus como algunes estudioses le han llamado, hoy que pasamos más tiempo frente a las pantallas de nuestros teléfonos y laptop, es el principal enemigo: visible y poderoso.

A mi juicio, y por último, nuestro principal desafío es la esperanza. Cuando era pequeña solía cantar aquel estribillo: “venga la esperanza, pase por aquí”. Hoy pido a gritos que esa esperanza no solo pase por mi edificio 9 plantas que los años han destruido de a poco, sino que se junte con más fuerza y el recorrido llegue más y más lejos.

La gente necesita esperanza. Y esperanzar, más allá de un verbo transitivo debería convertirse en un verbo “permanente”. Paulo Freire nos dejaba algunas pautas:

“Es necesario tener esperanza, pero esperanza del verbo esperanzar, porque hay gente que tiene esperanza del verbo esperar. Y la esperanza del verbo esperar no es esperanza, es espera.

“Esperanza es levantarse, esperanza es ir detrás de lo que se quiere, esperanzar es construir, esperanzar es no desistir. Esperanzar es llevar adelante, esperanzar es juntarse con otros y otras para hacer de otro modo…”

Foto: Tomada de Hello Creatividad


[1] (Heredia, 2017)

De Dirigent, el silencio y la lista que no puedo completar

Después de ver 137 minutos el filme De Dirigent (La directora de orquesta) la primera pregunta que me hago es: ¿conozco directoras así o, al menos, conoces más que dos o tres?

Una película que propone reivindicar los derechos de la mujer en la gran empresa de la música en una época determinada me deja mal sabor también en estos días, como una historia cíclica. Rápido recuerdo un texto que hace poco leí en la Revista AM: PM sobre la producción de espectáculos.

Hay que aguzar bien los ojos para encontrarse, de casualidad, a una mujer con batuta

Hay que aguzar bien los ojos para encontrarse, de casualidad, a una mujer con batuta. Pienso en Cuba, pienso en las miles de mujeres que aman la música pero que se limitan a tocar un instrumento musical (porque aún en una sociedad como la nuestra sigue siendo difícil). Parece ser que, el lugar de dirigir, es solo para hombres. Y no soy absoluta, para nada, hay algunas, solo algunas que dirigen orquesta. Pero, sin maniqueísmos baratos debemos hacer juicio: existen más hombres en la alfombra roja de la dirección musical que mujeres.

Hagamos una prueba. Piense usted en una directora de música o en una banda de mujeres. ¿Lo hizo? Pues la lista y los nombres serán restringidos. A vuelo, los primeros nombre que tengo en mente son el de Zenaida Romeu, Wilma Alba, Catalina Berroa, Daina García, Alina Orraca, Digna Guerra, Las Anacaonas y mi lista se reduce.

A priori, el listado no se me hace más largo porque cuando pienso en dirección y orquestas, ya sea de música popular o clásica, la figura que aparece es la de hombres.

Las mujeres que han ejercido la música como profesión, en la mayoría de los casos son extremadamente talentosas. Y no vuelvo a ser absoluta, solo que las mujeres que han podido alcanzar cierta fama han tenido que trabajar el doble y el triple para llegar a ese lugar. Entonces, el talento y el esfuerzo son proporcionales. Sin embargo, a los hombres solo les hace falta el talento porque las oportunidades las tienen.

Regresando a De Dirigent, como película no es para premios Óscar. Abusa de simplismos incensarios, actuaciones no sobresalientes, no ofrece planos arriesgados, la actriz protagónica cumple con un canon de belleza ordinario (además de ser blanca que eso le ofrece otras garantías sociales), parlamentos que por momentos agotan y diluye la excitación de la historia central. La película la salva la propia trama: Antonia Brico sueña con convertirse en una directora de orquesta, pero nadie la tiene en cuenta por ser una mujer. Punto.

María Peters, reivindica en este biopic la figura real de Antonia Brico. Eso es lo que realmente merece ser visto. De hecho, la mayoría de los filmes sobre música de concierto se centran en hombres que han sido pobres y han tenido que sobreponerse a la pobreza. Pero casi nunca se lleva a la pantalla la historia de una mujer que tiene un único sueño: tener las mismas posibilidades y oportunidades que los hombres.

Pienso de nuevo en Cuba. Imaginemos por un momento que El Benny no haya sido el «hombre» Benny sino una mujer. Mismo talento, mismo swing, misma bomba y misma grandeza musical. ¿Qué hubiera sucedido en su época si “esa mujer negra” se lanzaba a la empresa musical? Posiblemente nunca hubiésemos sabido de ella. Y así la historia nunca fuera contada.

Les estudioses de Historia de la Música pudieran ayudarme en mi ignorancia. Pero, ¿quién fue la primera mujer directora de orquesta en Cuba? No debiera recurrir a la Academia para saberlo, debería estar al doblar de la esquina la respuesta. Esto es solo justificable porque la sociedad nos ha enseñado a conocer y admirar las historias de los hombres. Entonces, cuando se cuenta algún detalle de alguna mujer, se considera como extraordinario, cuando debiera ser ordinario.

El punto está que tanto Antonia Luisa Brico* como muchas otras mujeres han sido silenciada de manera atroz. Lara Gómez Ruiz, en el periódico La Vanguardia anotaba que “hasta que salió el documental de Collins, nadie había recabado en la figura de Brico… Me resultó curioso que ni yo ni nadie de mis amigos, todos nosotros holandeses, hubiéramos escuchado hablar jamás sobre ella, y eso que compartimos nacionalidad. Fue entonces cuando supe lo importante que era recuperar su vida, esta vez en forma de película”.

No hablaré de las pocas directoras de cine que existen en el país y las miles de vicisitudes que han tenido que superar frente a una empresa que ha generado más productos desde la masculinidad hegemónica y heteronormativa. Pienso, nuevamente, por ejemplo en Marilyn Solaya y el Proyecto Todas. Nos debemos como nación no quedarnos parados en cuanto a derechos, como si lo hubiésemos alcanzado todo. Nos debemos como nación algo más. Nos debemos ser feministas.

Nos debemos ser feministas.

Quisiera ver en pantalla otras películas más allá de escasos presupuestos que justifiquen el fin o la no aprobación de un proyecto. Me encantaría que algún día, no muy lejano, podamos disfrutar en los principales cines del país películas sobre mujeres. Uno, para que den fuerzas e inspiración. Dos, para retirar de los imaginarios que solo existen los héroes. Tres, para que cuando nos preguntemos quiénes son las mujeres que han hecho historia en alguna rama específica del saber podamos mencionarlas sin tener que recurrir a la Academia.

Tanto la película, los personajes y mi realidad de hoy, y cuando digo mi realidad digo la realidad del país, del mundo, de los estados machistas que están llenos de perjuicios y patriarcados ahogando libertades de derechos y secuestrado historias grandiosas, necesitan prefigurarse y reconfigurarse. Ojalá que Antonia Brico reencarne para siempre en mujeres pobres, excluidas, negras, trans, queer, tercer mundistas y de izquierda. Ojalá y sea muy pronto.

*La película se basa en la vida de Antonia Louisa Brico (1902–1989), pianista y directora de orquesta. Después de su debut como directora profesional en 1930 con la Orquesta Filarmónica de Berlín, Brico cosechó los aplausos de la crítica y el público. En julio de 1938 se convertiría en la primera mujer en dirigir la Filarmónica de Nueva York.

Trailer en español

La inventiva de Yamila Ferrá en tiempos de COVID-19

Esta profesora moronense hace más llevadero y provechoso el tiempo para sus alumnos a través de clases online vía Whatsapp.

Siempre tengo que elogiar las iniciativas y la buena voluntad de quien tiene el magisterio en el medio del pecho, justo ahí, donde se asoma una imagen del Che. Esta crisis sanitaria por la que atraviesa nuestra Casa Común nos lleva a explotar las mejores ideas y, también, la solidaridad y responsabilidad.

Cuando cursaba el duodécimo grado y me preparaba para las Pruebas de Ingreso, Yamila Tomasa Ferrá Gómez, me impartió clases de Historia de Cuba como solo ella puede darlas. Ahora que nuestros muchachos estarán en casa por casi un mes y la responsabilidad será alimento diario, esta profesora moronense hace más llevadero y provechoso el tiempo a través de clases online vía Whatsapp.

Me imagino que las familias de estos 53 alumnos que conforman este grupo en la red social se sientan aliviadas al tener los ojos “whatsaperos” de Ferrá 3 horas al día. Pero, no todos los estudiantes acceden al paquete de datos de internet por lo costoso que es y prefieren utilizar la apk Todus que es más económica para el bolsillo casero. Alejandro Ávila ayuda a sus compañeros que solo utilizan esta vía y reproduce todos los contenidos del grupo de Whatsapp allí.

Lo que no pensó Emily Jiménez Carabeo y su profe fue que su iniciativa ha tenido tanto efecto. Hace solo un par de semanas concluyó la telenovela Entrega que le robó el corazón a miles de televidentes y a ella a través del personaje del joven profesor. La misma pasión que ve en su profesora Yamila.

Las teleclases como recurso metodológico no se comparan con el contacto directo del profesor presencial. Ante las dudas que, en medio de esos 45 min puedan surgir, no podrán señalar o decir “no entiendo”. Y, el libro habla de cronologías pero no de espíritu.

La profe, como todo ser humano, tiene sus achaques y la hipertensión, la diabetes o el asma, la convierten en una persona vulnerable ante la COVID-19.

“Al principio venían a mi casa. Algunos hasta llorando y les peleaba porque hay que ser disciplinados”, me comenta vía Messenger Ferrá. Si algo sabe esta mujer es que las redes sociales han sido una plataforma de interacción que ha seducido a los jóvenes ¿por qué no utilizarla, también, como vía de aprendizaje?

“Es algo que me está ayudando mucho, pues me hace útil y los muchachos están más tranquilos y no salen ni exponen a sus familias.”

Empezaron como se empiezan las buenas ideas y hasta ya hay planes de hacer pruebas para comprobar si aprenden o no. “Ellos saben que tienen que estudiar, esforzarse, salir bien en medio de esto”.

—Pero profe ¿cómo hará eso?

—Ya hemos hecho algunas pruebas y han dado resultado. Es cuestión de que hagan el examen a conciencia, sin consultar los libros en ese momento. Al final, el objetivo es tener éxitos en las pruebas y, lo más importante para mí, es crear una familia solidaria que comparta conocimientos.

—¿Y otros profesores se han sumado a la iniciativa?

—Solo ha sido la experiencia mía en esta escuela (Nguyen Van Troi) por ahora. Quisiera que esto se generalizara. Yo creo que el país lo necesita. Necesita esperanza, seguridad, fe. Los jóvenes son el epicentro de la sociedad, debemos pensar en ellos.

Uno se entera de muchas de las iniciativas que hacen amigos, vecinos y hasta conocido en las redes sociales con esto del Coronavirus. Hay quien lleva comida a los ancianos, les hacen los mandados o confeccionan nasobucos para la gente del barrio. Otros, han cerrado sus paladares y a sus vecinos reparten lo que les queda en la nevera. Pero, nunca había visto clases por Whatsapp en Cuba.

La creatividad de Ferrá Gómez ha sido probada durante mucho tiempo. Ella junta a Lina Leyva, hace más de una década, consagran su vida a un proyecto comunitario infanto-juvenil nombrado Barcas de Cristal en la Fundación Nicolás Guillén en Morón, nombre que hace homenaje a un libro de Leyva.

Las excursiones a la Laguna de la Leche para simular el desembarco del Granma o la caminata a la Loma de Cunagua para imaginar la subida de los barbudos a la Sierra Maestra son historias que varias generaciones de sus alumnos pueden contar. La desidia ni el aburrimiento acompañan los días de sus alumnos que esperan ver la cara de su profe a través de un chat colectivo.

Las cosas del “cloronavirus”

De seguro, después de esta pandemia, padeceremos de cloronavirus

Cuando salí del trabajo pasé por una tienda. Una cola enorme. Había pollo. Yo que trabajo en un medio de prensa y todos los días publicamos alguna audiencia sobre las medidas de protección que se deben tomar por la COVID-19, sucumbí ante la tentación de llevarme a casa un muslito.

Hice mi cola, pedí el último, saqué mi toallita y me la coloqué en la boca, no saludé a nadie y me eché “liquidito mágico”. Hice todo para evitar contagiarme en caso de que alguien haya estado en contacto con un extranjero. Un tipo tosía hasta el cansancio.

Al final nunca pude comprar el “dichoso” pollo. Me fui a casa, me bañé y me entró un pesar enorme. Había hecho la cola por gusto y me expuse. Desinfecté el teléfono, lo aprendí en uno de esos videítos que están circulando por las redes sociales. No quise alarmarme tanto. El tipo que tosía estaba lejos de mí y yo tenía toallita en la boca, ¿qué podía pasar?

Casi segura en casa (digo casi porque lo que está pa´ ti….), me conecto a Facebook y Whatsapp. Con el miedo que traía de la cola y empezar a leer los mensajes que se distribuyen en estas redes, te dan deseos de no salir a ningún lado. Aislarte completamente. Copiar unas cuantas películas y series y hacer tu propia cuarentena.

Pero decido no alarmarme. Al final el miedo es peor. Recuerdo con el H1N1 si entrabas a una tienda te echaban cloro, si ibas a una institución cualquiera te echaban cloro, en la escuela te echaban cloro, mi mamá la cogió con poner un poquito de agua con cloro en casa. Cloro por todas partes y mucho jabón. Pero, ahora es peor porque el nivel de propagación del “bicho” es mayor y no estamos hablando de un simple catarro. No voy a tocar el temita del jabón.

Hice una solución clorada. La tengo en la mochila y pretendo usarla si alguien me besa, me roza, se acerca. Hoy en mi trabajo alguien soltó el chiste de “cloronavirus”. Deberíamos replantearnos los saludos, algunos ya hasta lo hacen con el pie. Al final, cuando salgamos de todo esto (porque vamos a salir) se nos quedará la costumbre. Nos gusta ser muy besucones y damos intimidades hasta a un desconocido.

Los números que se están manejando nos dicen algunas cosas. Lo primero, creo que se debieron cerrar los aeropuertos y puertos. El hecho de ser una Isla podía habernos evitado el mal rato de tener, hasta ahora, 11 infectados y un muerto. Aunque posiblemente mañana el número sea mayor. Mira que nos hemos quejado por ser isla, otros países tienen fronteras y pasan de un lado a otro sin problema (cuando las políticas bilaterales están en buen estado). Si hubiésemos aprovechado nuestra condición del “agua por todas partes” hoy fuéramos casi inmunes.

La otra cuestión es que la gente es irresponsable. No entiendo como un tipo de Italia, sabiendo que su país está enredado hasta el moño con la pandemia, se atreve visitar otro país. ¡Señor mío, quédese en su casa hasta que pase “la cosa”! O, la hija que vino a ver al padre y ahora el pobre hombre de 65 años está ingresado y ella “sospechosa” (esta palabrita me da tremenda gracia).

La cuestión es que son tan irresponsables “los compañeritos” que viven en el extranjero y quieren hacer un tour por Cuba, justo en medio de una pandemia, que el tipo que tosía en la cola que hice pa´ el pollo. También soy irresponsable al pensar con el estómago antes que con la cabeza, lo admito.

Pero ya que solo tenemos 10 personas “malitas”, mientras que se reportan en este minuto 157 países con presencia del nuevo coronavirus, más de 200 000 casos confirmados y más de 800 fallecidos, creo que es hora de que nos aislemos. Pero quién soy yo para decretar cuarentena en el país, son solo apreciaciones desde el miedo.

Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública en la pasada Mesa Redonda afirmó que en Cuba no existe hasta ahora transmisión comunitaria porque todos los casos han tenido contacto directo con personas que llegaron desde el extranjero. Entonces, la alternativa a priori, es cero contactos con extranjeros. A Yunai (¿se acuerdan de aquella canción?), se le acabará su gusto por los yumas. Y yo me estoy cuidando de hasta de la gente que trabaja en la Cayería.

No sé si en alguna ocasión les he hablado de lo histérica que es mi abuela. Bueno, ya tengo una bolsita de alcanfort que me hizo, también 5 nasobucos. Mi tía, que vive en Jamaica, me dijo que ya mi abu la llamó para obligarla a usar el alcanfort —con la peste que da eso— confiesa. Me puso en el bolsillo un papelito con una oración de “Jesús sanador… y no sé qué cosa más”.

Yo oro para que sea controlado y pase de manera definitiva este mal rato que mundialmente atravesamos. Orar es importante para mí y para muches. También confiar en la medicina cubana, en el interferon que construimos, en la preparación de nuestros médicos, en la gratuidad de la salud (no sé qué haría yo en otro país en esta situación) y también en los remedios de mi abuela que nunca están de más.

Me voy a relajar, se los prometo, mientras tanto seguiré riéndome de los memes que andan por ahí, de algunos de los chistes, o mejor, con los nuevos stikers que están inventando para reaccionar a algunas publicaciones. Al fin y al cabo, todo está en la cabeza. Cuando lo del caracol gigante africano hasta soñé que uno me caminaba por todo el cuerpo. Con el corona… pues soñaré que estoy tomando cerveza y padeciendo de “cloronavirus”.

Foto: EFE

No pido perdón, ¡jamás!

No tengo necesidad de pedir perdón. Pide perdón quien se haya equivocado. Pero yo no (no en este caso). Desde hace un par de días he recibido todo tipo de mensajes. Unos bruscos, otros desde la ignorancia, otros desde la curiosidad, pero mensajes al fin.

Nacen, obviamente, de la incompetencia de la gente para entender procesos o de su prepotencia al juzgar. Debo aclarar que la mayoría han sido machos. Han pedido que conteste sobre un post que puse en Facebook con mi novia el pasado 14 de febrero (14F). Como si les quisiera dar una explicación o como si estuviera en el deber.

Incompetencia de la gente para entender procesos o de su prepotencia al juzgar…

Para los que no me conocen personalmente, o por las redes, o por donde sea que se pueda conocer a alguien, soy una mujer queer, negra y cristiana. Es la mejor manera de vivir feliz y plena cuando me asumo desde el feminismo, desde la diversidad e identidad liberadora y desde la fe.

Este no era un texto que iba a publicar. Es una historia personal que quise guardar pero no pude. Era mejor compartir, denunciar, decir, porque como siempre digo «escribo porque no sé otra forma de desnudarme o desnudar, no sé».

Quiero mostrar algunas lógicas machistas y patriarcales detrás de cada comentario o mensaje interno. Quisiera analizar, desde mi visión, lo que ha sucedido con el post del 14F.

La gente se siente herida

Esta conclusión la saco junto a una amiga que me está ayudando en un proceso de mi vida. Y, como para sellar algunos días, llegan estos mensajes. Lo que le pasa a la gente, a los machos, a los amigos machos, es que se sienten heridos por no haberlos involucrado en mi proceso de “salida del clóset”.

Les confieso que no recuerdo cuándo fue que salí del clóset. No tengo una fecha ni un momento específico. Siempre fui quien soy, siempre vi en colores. Y, como dice un amigo: “mija tú siempre fuiste responsable con el arcoíris”. Así que no pediré disculpas porque no estuvieran en mi proceso. Es muy personal y allí están quienes yo decida. No se imponga.

A la gente les molesta el orgullo

No soy de las que anda con la cabeza entre las piernas. No. Soy una mujer lesbiana y lo llevo con un orgullo acojonante. Una de las personas que me envió mensajes fue un ex, un muchacho con quien tuve cierta relación en la iglesia.

Dice mi amiga y tiene toda la razón: “A menudo les es más fácil aceptarnos avergonzados, con la cabeza gacha, mirando al piso. Como si pidiéramos disculpas por no poder evitar quienes somos. Pero la proyección orgullosa les saca de sus esquemas y eso lo vuelven contra una. No se dan cuenta y son vagos, no quieren hacer el esfuerzo de crecer. Por otro lado, para un ex es doble difícil porque eso (según ellos) les hace menos hombre y le hiere en otros niveles.

La gente es prepotente

A veces cuando la gente no entiende algo o les queda fuera de su “sabiduría” miran a los otres con prepotencia. Es una reacción humana ante el hecho de sentirse ignorantes. Pero no debiera ser la única opción, también está el camino de crecer, superarse a sí mismos. Mas, la prepotencia vestida de cristianismo es la peor. Hablan por Dios desde su machismo. Quieren justificar algo desde la “palabra divina”.

Uno de los textos que me enviaron para juzgarme fue el que está en Carta a los Romanos 1:24-27. Salvo que nunca me preguntaron si yo quería leer o no ese texto (cosa que he hecho y desmontado desde la lectura popular y queer de la Biblia).

24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,

25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,

27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

La gente también es la familia

Otros de los comentarios, para mi dolor, fue el de mi hermana. La familia siempre es más compleja. Y, aunque el mensaje pareciera de aceptación, se aleja de eso. Resaltar el tema de la “perfección” en ese contexto no es más que la reafirmación social de que la homosexualidad es mala. Otros parientes han hecho silencio. Un silencio abrumador. Pero eso ya lo sabía.

Qué gente, pero qué gente

No puedo olvidar, no quiero olvidar que también el machismo y la lesfobia figuran (por desgracia) en nuestra sociedad, nuestro continente, nuestro mundo aún machista y patriarcal. Y, aunque muches hemos apostado por visibilizar nuestras historias de vida, por denunciar actos violentos hacia nuestros colectivos, por exigir nuestros derechos, existe gente que no se entera, que no quieren hacerlo.

Cada reacción en facebook dice mucho de quiénes somos, de cómo pensamos y desde ahí se ejerce violencia o se permite. También se apoya y acompaña. Un clic que es definitorio.

El 14F las redes sociales se inundaron de fotos y mensajes desde la visión heterosexual, desde lo estructuralmente cisgénero, desde el performance binario. Y, para quienes no encajamos en esa estructura, colocar en medio de ese mar de presión y formalismo nuestros colores e identidades es reescribir la historia desde la felicidad de nuestro orgullo.

A esa gente, blanca, heterosexual, machista, patriarcal y portadores de Dios en el bolsillo les digo como el estribillo de una canción de reguetón (digo, para hacerlo más rimbombante): “Tienen-que-parar”.

Aquí les dejo una opción para que nos veamos más en HD-Full (como dice mi amiga)

Recomendación desde Hasta Reventar

Germancito sigue siendo Germancito

Hasta Reventar pone la mirada en la obra de Juan Germán Jones Pedroso, humorista, declamador, actor, director avileño que en los últimos tiempos tiene muchas cosas que contarnos.

Esto debería ser una entrevista. Pero no. Es mejor mirarle a los ojos a Juan German Jones Pedroso para darse cuenta de que sus palabras no serán para resaltar su obra o su carrera artística. Tiene un don que debiera ser común entre todos los que habitamos Ciego de Ávila, Cuba, Latinoamérica, el planeta entero. Cuando le pregunto sobre sus inicios en el arte, lo primero que me responde es un “gracias” y ahí está su magia.

Germancito, como la gente del barrio de Padre Cano en Morón le conoce, es un jurista de profesión que supo hallar el equilibrio entre el arte y el Derecho. Lo que tal vez no supo Teresa, su madre, es que el Movimiento de Artistas Aficionados al que perteneció su hijo tendría los quilates necesarios para forjar al artista que es hoy.

Me comenta que mientras cursaba el Instituto Superior del Ministerio de Interior en La Habana, compartía escenario con Lele, actual cantante de los Van Van; Ulises, uno de los integrantes de la orquesta Revé; Robertico, el humorista; Israel Rojas, director de Buena Fe; la locutora y actriz Arleti Roquefuentes, y una nómina poco despreciable.

Pero ese “bichito” del arte nunca le abandonó. Tanto es así que luego de graduarse de Licenciado en Ciencias Jurídicas y regresar a la Ciudad del Gallo, el primer día que llegó a la unidad penitenciaria como Jefe de Destacamento se le ocurrió, junto a sus compañeros Magdiel Yanes y Roberto Castillo, crear el grupo de comediantes Los Fonoaritméticos que en 2020 está cumpliendo 25 años.

Pero, lo que se hacía por pura afición se convirtió en el inicio de su carrera profesional y en 1999 obtiene su primer contrato profesional en el Consejo Provincial de Artes Escénicas (CPAE) en Ciego de Ávila. Y, en esos caminos dramatúrgicos, se inserta como actor de primer nivel en la compañía D´Morón Teatro, espacio que le dio la posibilidad de colaborar como instructor de arte y formar parte de la brigada artística con el programa cultural de intercambio en la República Bolivariana de Venezuela.

Su deseo de superarse nunca se ha ido. Lee incansablemente, conversa, busca espacios para crecer. Tan así es que en 2003 comienza a caminar por los pasillos del Instituto Superior de Arte, en los talleres, traspasos escénicos, conferencias, postgrados de dirección teatral. Además de recorrer el país en eventos que siempre ayudan a fortalecer la proyección escénica y darse a conocer el top de las tablas a nivel nacional.

Necesitaba otra escuela además de la vivida en las agrupaciones del territorio como D´Morón Teatro, Teatro Primero, Los Fonoaritméticos o su quehacer como declamador y lo encontró muy cerca, en la provincia de Camagüey. Me cuenta que Fredy Núñez Estenoz, director de la multipremiada compañía Teatro del Viento ha sido su asesor en esa capacidad de dirigir que también goza.

Havana-Miami en abril, Negro Bembón, Cimarrón, Círculos de Hielo, La inolvidable historia de la señorita Lucía (con quien ganó el premio Escaramujo) fue el antecedente de guiar a jóvenes actores y actrices desde la compañía Teatro Primero. La alegría de ver el resultado del trabajo de noches enteras de escribir y pensar cada movimiento, giros, transiciones, parlamentos no fue suficiente.  Como todo ser humano, también tenía las ganas de tutelar algo propio.

Jesús Rueda Infante y Teatro de Luz, de Camagüey, pudieran ser los responsables de la teoría con que se le escucha hablar a Jones sobre dramaturgia. Esa misma teoría que le impulsó definitivamente a conformar su propio proyecto. Es así que aparece Caminos Teatro dentro la plantilla de Teatro Primero. Su debut como director en solitario fue con Julia, obra que hemos disfrutado desde finales de 2018.

Mantiene en su agenda Secas, una pieza que en su narrativa cuenta la cubanidad, el “perreo” de gente inescrupulosa que busca la felicidad hundiendo a conocidos, amigos y hasta a la familia. Pero de eso no les voy a contar mucho, ya está en work in progress y se prevé el estreno para principios de 2021.

Germán ha encontrado en Caminos Teatro su realización personal y dice “no pido más”. Junto a su esposa, la actriz y asistente de dirección Jenny Ferrer, sabe cómo mezclar el arte y lo personal. Mucho más cuando en estos últimos meses se le ha asignado la presidencia del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Su familia extraña su cara en esas ausencias reiteradas por los constantes viajes, reuniones, ensayos, papeleos.  Sus hijos se han convertido en ese asidero de felicidad porque, a la par que crecen, también progresa su obra profesional. Es por eso que Germancito sigue siendo Germancito, porque la gentileza todavía dibuja su rostro, porque es mejor mirarle a los ojos y saber que en el corazón preciso están los caminos del teatro en Ciego de Ávila.

Escucha «Germancito sigue siendo Germancito» en Spreaker.