Cosas mías

Quienes me conocen saben que la mayoría de las veces sonrío. Regalo sonrisas y, de vuelta, recibo muchísmo cariño. Es una magia muy fuerte. Hay una palabra que me encanta y es “gozo”, que no necesariamente significa alegría o felicidad (aunque también lo es). Vivimos regocijadas cuando damos con certeza algo por un bien mayor que el propio, cuando tenemos fe en medio de las tribulaciones, cuando no respondemos mal por mal aun cuando te lo han hecho. El gozo es un estado permanente a pesar de la pérdida, del desastre, de la decepción, del triunfo, de la derrota, del éxtasis.

Digamos que pudiera ser inamovible cuando se vive “desde” ahí y “por” ahí.

Es muy difícil permancer intacta. La vida es más dura en la práctica que en la idea. Mas, es esa idea de vida en REGOCIJO lo que te permite levantarte todos los días y agradecer a pesar de, y mantener una sonrisa como gesto de, y seguir siendo agradecida a esa VIDA que estás disfrutando.

Marzo es mi mes favorito, por alguna razón no lo es octubre cuando cumplo año. En marzo logro conectar conmigo misma y con mis ancestras. Y no es porque sea #8M, día de lucha y, a la vez, de fiesta (aunque también).

Hoy lanzo mis buenas vibras, mi alegría, mi regocijo.

“Yo sé que en algún lugar me miras y disfruto de ello” (Ramé, 2020).

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