Otro libro, otro cuento y otro Dios

En esta última etapa decisiva antes del Referéndum por el Código de las Familias donde parece que los extremos toman fuerzas y los fundamentalismos (de todo tipo) muestran su cara, la peor; pienso en Jesús. No logro entender como personas que dicen ser seguidores de El Maestro, con actitudes y comentarios intentan afectar la dignidad de otras y otros. No logro entender, tampoco, como desde la fe, se puede apostar por la infelicidad de las personas con menos derechos. El evangelio es justicia y deberíamos ser portadores de ella. La justicia es, como principio bíblico, uno de los valores del Reino de los Cielos. Hay propuestas concretas para hacer que el «reino se viva aquí y ahora». El 25 de septiembre tendremos esa oportunidad. Siempre recurro al ejemplo de la «santa familia».

Todos conocen que María concibió del Espíritu Santo un hijo mientras ella era novia de José. ¿A qué les suena? Voy con un detalle: dice el texto bíblico que la «virgen» concibió. ¿Sospechan? Otro detallito es que se le sigue diciendo «virgen» mientras se menciona que Jesús de adolescente tuvo otros hermanos. ¿No les huele a algo raro?

1. María es el ejemplo de adolescente embarazada por alguien que desconoce. Cuando se habla de virgen probablemente se habla de adolescente (y sin experiencias en el sexo, obvio). Culturalmente una adolescente debía casarse. Dejo puntos suspensivos.

2. María fue la intermediaria entre Dios y la humanidad según algunas interpretaciones del texto. En buena lead, su cuerpo fue un trampolín. Nos ponemos exigentes y decimos que María gestó solidariamente a favor de la Trinidad.

3. Luego de parir a Jesús se le sigue nombrando a María como virgen. Para los más sacrosantos que creen que después de parir se sigue siendo virgen (un saludo); para otros, estiman que María pudo tener otros hijos al mismo tiempo que adoptó a otros familiares como primos.

4. ¿Qué bolá con José? El hombre crío al hijo de otra persona, su rol es de padre afectivo. La sangre no medió para poder asumir con amor al pequeño «Yisus».

Voy con el Yisus. En público dijo que su padre, madre o hermanos son los que hacen la voluntad de su (otro) padre. No haré una exégesis de este enunciado, pero el principio es extender el concepto de familia más allá de la sangre. Con estas palabras propone un nuevo proyecto de familia por convicción y afinidad.

Uno de los pasajes que más me estremecen es justo cuando Jesús estaba a punto de morir. La Biblia narra (y disfruten la hermosura del texto):

Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. (Juan 19: 25-34)

Hay otros ejemplos, muchísimos. Quienes quieran usar la Biblia como arma y no como bálsamo, tendrán que inventarse otro libro, otro cuento y otro Dios.

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