«Palabra precisa», un mal ensayo de democracia

Reflexiones sobre el programa de la televisión cubana «Palabra Precisa» transmitido este 1ro de abril de 2022 en el Canal Cubavisión.

«Ensayaron un mal ejercicio de pluralidad en un programa y canal de alta audiencia del sistema de medios públicos en Cuba. La invitación al pastor Bárbaro Abel Marrero Castellanos de la Convención de Iglesias Bautistas Occidental y a la PP. Dora Ester Arce Valentín, de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba, no fue un debate ni un diálogo; fue, tristemente, un juego perverso contra el Código de las Familias.

La propuesta de Marrero Castellano sobre el CFs, que también es su propuesta de país debería escandalizarnos a todos –incluídos los que deciden espacios en la TV–, máxime en un estado que desde su Carta Magna dice «laico y de derechos». Lo digo alto y claro: sobre los derechos de las personas no se esbozan propuestas fundamentalistas, no se «juega» a ver quien tiene la razón. Es más, no se plebiscita ningún derecho universal.

Las familias en Cuba, desde diversos ámbitos, dimensiones y estructuras han sido vulneradas. Si el objetivo del programa era decir que hay varias maneras de entender el Código desde el cristianismo, pues salió muy mal, el abanico ecuménico es más diverso.

Las amenzas desde la voz de uno de los representantes políticos del fundamentalismo evangélico cristiano, si se aprueba el Código fueron frontalmemte abiertas. Eso se traduce en pulseo contra la política de gobierno, contra la dignidad de las personas históricamente oprimidas, contra un proyecto de ley que apuesta por la felicidad y los afectos. ¿Realmente está en peligro las familias cristianas o el dominio colonizador de algunas iglesias?

Debo resaltar, para alivio de quienes sí defienden una Cuba justa en este sentido, que hay otras iglesias alternativas, abiertas, inclusivas, radicalmente progresistas, que acompañan y no imponen, que cuidan y no abusan, que Sí están a favor de todos los derechos para todas las personas.

La misión de la iglesia es dignificar a las personas, no negarle sus derechos. Image: Sentiido

De las ideas que más suscitaron el debate, me atrevo a darle respuesta con las mismas respuestas de Arce Valentín:

La iglesia NO regula la sociedad, ACOMPAÑA a las personas en sus decisiones individuales y comunitarias.

La iglesia NO puede decidir sobre las individualidades de sus feligreses, ACOMPAÑA las formas de relacionarse con Dios.

La iglesia NO impone una ideología, anima a seguir la propuesta ética y liberadora de Jesús.

La iglesia es luz y sal, sí, para quienes han perdido el sentido de la vida.

La iglesia es luz y sal, sí, para darle sentido de esperanza a todas las personas y sus familias.

La iglesia es luz y sal, sí, para que no se nos «vaya la olla» si se quiere oprimir a quienes solo quieren ser felices.

La iglesia es el reflejo de Jesús y él lo ha dicho: «yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia» (Juan 10:10).

Termino con un ejemplo. El propio Jesús al que seguimos y profesamos, es hijo de una adolescente y un padre «invisible», criado por un padre putativo y con poco roce de familiares cercanos. Jesús nació vulnerado en una cochiquera cuando otros celebraban fiestas tradicionales y fue amenazado de muerte por un gobernante esquizofrénico. Si alguien en su tiempo necesitaba un Código que protegiera su infancia y familia era el mismísimo Jesús de Nazaret».

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Esta web funciona gracias a WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: