Sylvester, hazme sentir (I)

Colaboración con la campaña #Evoluciona, por la no Violencia hacia las mujeres y las niñas, en el espacio #MiplaylistEvoluciona… les comparto mi sugerencia musical de la semana.

Yo estaba en busca de otras cosas. Buscaba música folclórica latinoamericana. El listado, según mi percepción, iba viento en popa. Hasta que alguien me habló de Sylvester James (SJ). Paré mis otras búsquedas y puse todas las energías en ese sonido que me habían presentado.

Lo primero que sobresaltó en mis oídos fueron los falsettes. ¡Demenciales falsettes! Un grito bien colocado. Una agonía dentro de lo agitado del beat. A pesar de tener voz de barítono, el empleo de los registros sobre los agudos me da algunas pistas sobre lo imprescindible de la visibilidad de su vida artística y privada.

Sylvester pudo, con toda conciencia, quedarse en lo plano, la simpleza del sonido de su registro vocal. Pero no quiso. Tenía que resaltar. El debate en torno a su vida pública y política, a mi juicio, no se centra en si fue el primer cantante queer en la historia de la música disco (aunque me encantaría saber). Ese no es el punto. Lo verdaderamente importante es que hasta ese momento, nadie había logrado posicionar este género en el ecosistema musical norteamericano y en las empresas de comercialización.

Imaginen a un hombre queer que en 1970 se aventuraba en una relación abierta con Michael Lyons y que meses después le propusiera matrimonio y se casaran informalmente en el jardín de Shakespeare del Golden Gate Park. Año 1970 y no otro. Ni los Estados Unidos de América casaba, ni otro país se permitían tener en la palestra pública personas con identidades de género no hegemónicas.

A eso, le sumamos la genialidad co-creativa al experimentar, junto a Patrick Cowley, con el sonido Hi-NRG. Existe un coqueteo tremendo entre high energy y su también activismo por los derechos y libertades sexuales. Algo así como una declaración “alta, fuerte, vigorosa y suprema energía”.

Cuando lo escucho no puede desoír, como telón de fondo, a otros grandes como Little Richard y Aretha Franklin. Parecieran ángeles que le acompañan sin otra pretensión que cuidar el camino empedrado entre comercialización y visibilidad. Juntar en un solo puño estos elementos, repito, año 1970, parecía una locura. Y ahí, justo donde esperamos, esta Sylvester.

«Mi vida empezó cuando me mudé a San Francisco», es una de las frases que me atraparon al seguir buscando y encontrar el documental Love Me Like You Should: The Brave and Bold Sylvester, la más reciente producción de Amazon. ¿Qué pasó en San Francisco? ¿Por qué lo consideraba la hora cero?

Love Me Like You Should: The Brave and Bold Sylvester

Josh Gamson, biógrafo de SJ, apunta algunos detalles imprescindibles:

“En San Francisco, actuó en una producción musical llamada Women of the Blues, con su repertorio de canciones de Bessie Smith y Billie Holiday al remolque. A principios de los 70s, se unió a un efímero grupo de artistas llamado The Cockettes, una tropa de sicodélicos drag queens fundado por Hibiscus. Después de dejar a The Cockettes, Sylvester actuó numerosas veces en San Francisco como acto en solitario.”

Casi toda la bibliografía sobre The Cockettes (TC) que existe en internet está inglés. Pero insisto (a pesar de mi analfabetismo bilingüe) cuando quiero entender la vida de alguien. Sylvester desde donde esté me provoca a hurgar. Si una banda redefinió el camino de “La Estrella del disco” fue, sin lugar a dudas, TC.

El tránsito del San Francisco de los 60s, en su más reminiscente desconcierto psicodélico al de los alegres —gays— 70s, vestían una nueva forma de entender el arte y eso, Sylvester, lo captó. La extravagancia en la lírica y las seguidas presentaciones en el tabloncillo ambulante, en la pantalla chica y en los cabarets, describían el espíritu hippie: sexualidad rebelde y caos exuberante.

•Le puede intersar este perfil en FB sobre The Cockettes

Ese también fue SJ, un artista no binario que enfrentó el SIDA con las libertades de un siglo XXI que no había llegado. La sabiduría popular que se le acumuló desafía nuestras arcaicas normas en esta era de “adelantos”. Diciembre de 1988 encontró más que un cuerpo que robar o, más bien, profanar. La vida y la muerte se juntaron para recordar sus empatías, ganas.

Las premoniciones, el futuro, el piso o la puerta de salida. Tomar el aire y ser quien se quiere ser. En You Make me feel (Mighty real) parece un rezo. Una constante vital. Eso, ¡una constante vital!

You mean I’ve been dancin’ on the floor darlin’

And I feel like I need some more

And I feel your body close to mine

And I move on love, it’s about that time

Make me feel mighty real

Make me feel mighty real

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