Esta profesora moronense hace más llevadero y provechoso el tiempo para sus alumnos a través de clases online vía Whatsapp.

Siempre tengo que elogiar las iniciativas y la buena voluntad de quien tiene el magisterio en el medio del pecho, justo ahí, donde se asoma una imagen del Che. Esta crisis sanitaria por la que atraviesa nuestra Casa Común nos lleva a explotar las mejores ideas y, también, la solidaridad y responsabilidad.

Cuando cursaba el duodécimo grado y me preparaba para las Pruebas de Ingreso, Yamila Tomasa Ferrá Gómez, me impartió clases de Historia de Cuba como solo ella puede darlas. Ahora que nuestros muchachos estarán en casa por casi un mes y la responsabilidad será alimento diario, esta profesora moronense hace más llevadero y provechoso el tiempo a través de clases online vía Whatsapp.

Me imagino que las familias de estos 53 alumnos que conforman este grupo en la red social se sientan aliviadas al tener los ojos “whatsaperos” de Ferrá 3 horas al día. Pero, no todos los estudiantes acceden al paquete de datos de internet por lo costoso que es y prefieren utilizar la apk Todus que es más económica para el bolsillo casero. Alejandro Ávila ayuda a sus compañeros que solo utilizan esta vía y reproduce todos los contenidos del grupo de Whatsapp allí.

Lo que no pensó Emily Jiménez Carabeo y su profe fue que su iniciativa ha tenido tanto efecto. Hace solo un par de semanas concluyó la telenovela Entrega que le robó el corazón a miles de televidentes y a ella a través del personaje del joven profesor. La misma pasión que ve en su profesora Yamila.

Las teleclases como recurso metodológico no se comparan con el contacto directo del profesor presencial. Ante las dudas que, en medio de esos 45 min puedan surgir, no podrán señalar o decir “no entiendo”. Y, el libro habla de cronologías pero no de espíritu.

La profe, como todo ser humano, tiene sus achaques y la hipertensión, la diabetes o el asma, la convierten en una persona vulnerable ante la COVID-19.

“Al principio venían a mi casa. Algunos hasta llorando y les peleaba porque hay que ser disciplinados”, me comenta vía Messenger Ferrá. Si algo sabe esta mujer es que las redes sociales han sido una plataforma de interacción que ha seducido a los jóvenes ¿por qué no utilizarla, también, como vía de aprendizaje?

“Es algo que me está ayudando mucho, pues me hace útil y los muchachos están más tranquilos y no salen ni exponen a sus familias.”

Empezaron como se empiezan las buenas ideas y hasta ya hay planes de hacer pruebas para comprobar si aprenden o no. “Ellos saben que tienen que estudiar, esforzarse, salir bien en medio de esto”.

—Pero profe ¿cómo hará eso?

—Ya hemos hecho algunas pruebas y han dado resultado. Es cuestión de que hagan el examen a conciencia, sin consultar los libros en ese momento. Al final, el objetivo es tener éxitos en las pruebas y, lo más importante para mí, es crear una familia solidaria que comparta conocimientos.

—¿Y otros profesores se han sumado a la iniciativa?

—Solo ha sido la experiencia mía en esta escuela (Nguyen Van Troi) por ahora. Quisiera que esto se generalizara. Yo creo que el país lo necesita. Necesita esperanza, seguridad, fe. Los jóvenes son el epicentro de la sociedad, debemos pensar en ellos.

Uno se entera de muchas de las iniciativas que hacen amigos, vecinos y hasta conocido en las redes sociales con esto del Coronavirus. Hay quien lleva comida a los ancianos, les hacen los mandados o confeccionan nasobucos para la gente del barrio. Otros, han cerrado sus paladares y a sus vecinos reparten lo que les queda en la nevera. Pero, nunca había visto clases por Whatsapp en Cuba.

La creatividad de Ferrá Gómez ha sido probada durante mucho tiempo. Ella junta a Lina Leyva, hace más de una década, consagran su vida a un proyecto comunitario infanto-juvenil nombrado Barcas de Cristal en la Fundación Nicolás Guillén en Morón, nombre que hace homenaje a un libro de Leyva.

Las excursiones a la Laguna de la Leche para simular el desembarco del Granma o la caminata a la Loma de Cunagua para imaginar la subida de los barbudos a la Sierra Maestra son historias que varias generaciones de sus alumnos pueden contar. La desidia ni el aburrimiento acompañan los días de sus alumnos que esperan ver la cara de su profe a través de un chat colectivo.

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