¿Es Jesús el centro de la decisión? Es la pregunta que me hago desde que supe de la creación de Alianza de Iglesias Evangélicas Cubanas (AIEC). Aclaro, no estoy en contra de nuevas maneras de encontrar y vivir la fe en Dios. Cada cual es responsable y “libre” de cómo lo haga. Pero no entiendo cómo, en estos tiempos, la Iglesia puede darse el lujo de dividirse a sí misma, de no apostar por la justicia social en el contexto cubano.

Algunos me dicen que la Iglesia no debería meterse en política, y creo que es la mentira más grande que se predica hoy en Cuba. La Iglesia, sus decisiones, sus líderes, sus feligreses deben-tienen que ser políticos.

Decidir, hacer, actuar en función del Reino es política: desde que nos levantamos de la cama estamos haciendo política. Politíca es igual a decidir. Vivir el Reino de Dios es político… se está apostando constantemente por cambios de mentalidad, espiritualidad, fe.

Por otra parte, encuentro exagerada manipulación detrás de tal decisión, encuentro financiamientos. Que nadie se engañe. Hace más de dos décadas que las Iglesias en Cuba reciben financiamientos del extranjero. ¿Es malo? No creo. Malo es el cómo y para qué se utiliza. Malo es cambiar la espiritualidad del cubano por unos dólares.

Cuando se vive en una misma casa, ¿todos están de acuerdo? Pues no. Existe el concesnso, el diálogo, el co-habitar. Digamos que el Consejo De Iglesias Cuba es la gran casa donde muchas denominaciones co-habitan. ¿Acaso es digno (por solo mencionar un valor) que se blasfeme en contra de quien acoge, agrupa, representa? ¿De qué Reino de Dios estamos hablando? ¿De qué libertad en Cristo estamos hablando? ¿De qué Justicia Social estamos hablando?

Pienso en la oración de Jesús: “Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. (Evangelio S.San Juan 17:20-21)

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